El oasis suizo

José Izquierdo desde la ciudad de Madrid

Martina Hingis sonríe. Es el último turno del día en la Arthur Ashe en una jornada difícil, marcada por el viento y la lluvia. En la pista central del US Open, la más grande del mundo, Belinda Bencic inclina a Jelena Jankovic (7-6 y 6-3) en un encuentro que se estira hasta superar las dos horas de duración. La ex número uno del ranking ATP, una de las grandes campeonas de los noventa, celebra el triunfo de su compatriota, que con solo 17 años y en su primera participación en el Slam neoyorquino alcanza la ronda de las ocho mejores, un auténtico ejemplo de precocidad en la época que se vive actualmente en el circuito WTA.

Bencic, que empieza a ocupar titulares en 2013 al ganar Roland Garros y Wimbledon en categoría junior, enseguida es comparada con Hingis. Y no es para menos. Orígenes eslovacos como la campeona de quince Grand Slams, nacionalidad suiza y Melanie Molitor como entrenadora. Esto último era lo que más llamaba la atención desde un principio. El mejor proyecto que Suiza había tenido en varios lustros tenía como entrenadora a la madre de Martina. Desde los siete años, Belinda ha crecido bajo la tutela de alguien que pulió a una de las tenistas con más talento de la historia.

“Cuando era más pequeña, no podía pegar a la pelota tan duro, así que aprendí a jugar de manera más inteligente’”. La mano de Molitor, que siempre ha sido detractora de las jugadoras que solo golpean la bola con potencia pero que se desangran a errores no forzados en un mal día, se nota y mucho. Bencic, que con la edad ha adquirido la fuerza necesaria para dotar a sus golpes de más velocidad, es capaz de variar el juego, volviendo loca a su rival. Ayer Jankovic lo sufrió en sus propias carnes. Fue capaz de defenderse ante los ajustados tiros de la serbia, pero también supo atacar con el guante que tiene por revés e incluso cerrar los puntos en la red.

Las comparaciones con Hingis, que a la edad de Bencic ya sumaba cuatro títulos individuales de Grand Slam, no han parado de sucederse. El paso de Belinda al circuito profesional ha sido exitoso, alcanzado pronto el top100 y debutando en los cuatro majors en 2014. Hasta llegar al US Open, su mejor resultado en un torneo grande había sido la tercera ronda alcanzada en Wimbledon. Sin embargo, en Nueva York ha explotado. Kerber y Jankovic, dos tenistas encuadradas dentro de las diez mejores raquetas de la WTA, han sucumbido ante el descaro y desparpajo del nuevo talento suizo.

En la rueda de prensa después de ganar su encuentro, Bencic se entera de que es la cuartofinalista más joven del US Open en diecisiete años, sucediendo precisamente a Hingis. “¿En serio? No lo sabía, es increíble escuchar eso, estoy muy orgullosa”, comenta con alegría la número 58 del ránking femenino. Inevitablemente, Belinda siempre va a tener que lidiar con la sombra de Martina. Pero la presión no parece afectarla. Y sí, las comparaciones son odiosas, pero cuando en la entrevista post-partido la joven estrella suiza no para de sonreír, metiéndose ya al público neoyorquino en el bolsillo, es imposible no acordarse de lo que una chica nacida en Kosice consiguió hace casi dos décadas. Entre pegadoras, aparece un oasis en el desierto. Su nombre: Belinda Bencic.

© TENNISTOPIC.com 2015. Todos los derechos reservados