El empuje de Simona

Álvaro Rama desde la ciudad de Madrid

El orden y la capacidad de sacrificio como llave hacia la cima. Simona Halep se proclamó campeona del Premier 5 de Montreal tras superar un test de exigencia, subrayando su figura como una de las grandes alternativas a los torneos más deseados del calendario y alimentando su respeto en el vestuario. La de Constanza, que anuló (7-6(2) 6-3) las intenciones de la emergente Madison Keys, presente en finales sobre las tres superficies del circuito al aire libre en 2016, levantó su título más importante sobre pista dura del último año y medio y amplió su palmarés hasta las 14 coronas en el circuito, dando forma a una colección de incuestionable mérito.

La conquista del primer gran torneo de las US Open Series, la hilera de eventos que desembocará en el último Grand Slam de la temporada, tuvo en Halep a un ejemplo de insistencia. Ante la capacidad de Keys para resolver un intercambio en tres golpes, la velocidad de piernas de Halep, una auténtica referencia sobre la línea de fondo, Ante el impacto desmedido de Madison, que desangró el choque con 45 errores no forzados viviendo permanentemente en el riesgo, la agresión controlada de Simona, una arquitecta con la pelota en juego que selló la victorias con apenas cuatro golpes ganadores en el encuentro. Y ante la bravura de la estadounidense, que jugó un partido a tumba abierta en su primera final sobre cemento, el saber hacer de la rumana, respaldada por una decena de partidos decisivos en la superficie.

En un choque donde la autoridad de Simona estuvo cuestionada (vio quebrado su servicio hasta en dos ocasiones al intentar cerrar el primer parcial), la necesidad de abrirse paso sin las mejores sensaciones. Esa capacidad de dar forma a las victorias sin llevar el viento a favor, una labor reservada a los mejores perfiles. En un partido donde cinco errores acompañaron a cada tiro ganador, Halep puso un extra de pundonor ante la americana, ya situada entre las ocho mejores del curso y, a sus 21 años, virtualmente en puestos para acudir al WTA Championships de Singapur tras siete meses de competición ya completados.

El triunfo de Halep, convincente campeona bajo el cielo de Canadá, es la confirmación de la madurez en varios sentidos: por mostrar una capacidad de aceleración privilegiada, imponiéndose sobre pista dura tras cinco meses alejada de la superficie; por tener la constancia como norma, acumulando ya diez triunfos consecutivos en el circuito en una racha iniciada en Bucarest; y por una valentía creciente en los grandes torneos, logrando por segunda temporada consecutiva levantar títulos en las dos principales categorías WTA – dando continuidad a la victoria de Madrid (Premier Mandatory) con la coronación de Montreal (Premier 5).

En Montreal, donde Halep hizo suyo el tercer peldaño del ranking femenino y se colocó como tercera mejor raqueta de la temporada 2016 (apenas por detrás de Serena Williams y Angelique Kerber, ambas campeonas de Grand Slam en este curso), el empuje de una jugadora que quiere tocar la cima.

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