El dictado checo

Álvaro Rama desde la ciudad de Madrid

Como batallones sin general. Así se presentaron Japón y República Checa, dos equipos descabezados por la ausencia de su primer hombre, cuando el frente les envió a la guerra en Tokio. Tomas Berdych, que es el número 5 del mundo, decidió priorizar el circuito individual frente a viajes largos en 2014, y acudir a terreno nipón suponía cruzar el mundo con la gira de arcilla europea entre las manos. Kei Nishikori, el único top100 japonés, artífice de que los asiáticos pisen sus primeros cuartos de final de Grupo Mundial al sumar tres puntos en la primera ronda, camina con una ingle hecha trizas, la misma que le atormenta desde febrero y que le apartó días atrás de competir una semifinal de Masters 1000, uno de los partidos más grandes de su carrera.

Al abrir la eliminatoria, no obstante, la brecha japonesa se antojaba mortal de necesidad, mientras que el envión checo desprendía aspecto de arañazo con tirita. Porque renunciar a Kei, un demonio de fugaces piernas, sumada a la de Go Soeda, que era la referencia siendo el 149, depositaba responsabilidad en Taro Daniel, un teenager debutante, sin rodaje alguno en formato a cinco mangas. El no de Tomas, por contra, situaba galones sobre Lukas Rosol, un hombre maduro que, entre las hojas de su expediente, cuenta con puños apretados ante Rafael Nadal en un grande.

Las bajas de Kei Nishikori y Go Soeda, dos pérdidas irreparables para Japón

Japón, uno de los equipos fundadores del Grupo Mundial en 1981, que vagó durante décadas en las tierras movedizas que son las fases zonales, porque se compite sin opción inmediata de Ensaladera, selló en febrero su triunfo más importante de los últimos 33 años. El primero en la máxima categoría. Suficiente estímulo para, con el Ariake Stadium como testigo, escenario más prominente del país y cita del único ATP que se disputa en tierras niponas, ofrecer una resistencia digna ante el campeón de los últimos dos años.

Aunque el libro refleje un allanamiento sin paliativos, aunque la historia deje un 0-3 indeleble en el negro sobre blanco, Japón cedió con honores. República Checa, anudada a la tradición de convertir los equipos en una cuestión de dos, sello de la Era Navratil, estiró su racha hasta las diez victorias, dilatando un abono al triunfo en Grupo Mundial nunca visto durante este siglo. Pero lo hizo desde el sudor. Como el viernes, donde Tatsuma Ito, tercero en discordia convertido en líder, quedó a dos puntos de situar dos mangas encima de Stepanek, héroe de las últimas dos Davis alzadas por los checos, un tipo acostumbrado a abrochar series y vivir en el alambre. Cuatro horas de sudor fue el peaje. Taro Daniel, con debut en una serie a cara de perro, colocando en cinco sets el precio de su estreno, un hueso ante Rosol. La magia de la Davis en estado puro.

República Checa estira la racha del siglo: 10 triunfos consecutivos en Grupo Mundial

¿Podía un equipo diezmado remontar ante un grupo en inercia? ¿Es posible para al campeón con balas de fogueo? ¿Como taponar una hemorragia donde la sangre brota a borbotones? República Checa tiene un muro en el dobles, porque hizo propio ese punto en 16 de las últimas 17 series. Una gesta. Rosol unido a Stepanek, campeón de dos grandes en la especialidad, que cierra series como el sediento apura vasos de agua fresca, selló el pase a la tercera semifinal. Dejando a Ito y Uchiyama con más intenciones que hechos (6-4 6-4 6-4). Los pupilos de Navratil, que visitarán Francia o Alemania -¿con Berdych?- buscando su tercera final consecutiva, algo inédito desde la Australia de Philippoussis, Rafter y Hewitt (1999-2001), tiene historia en las manos. Porque tras el dominio reciente de España, que alcanzó cuatro finales en cinco años, el paso es marcado en clave checa.

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