El descanso del guerrero

Blanca Bernal desde la ciudad de Madrid

Finaliza octubre, y tras diez largos meses de periplos por el mundo, se da por concluida la temporada WTA 2014. A falta de algunas fechas un poco descolgadas de torneos 125K, y con la final de Fed Cup aún por jugarse, la mayoría de las jugadoras están ya disfrutando, o casi tocando con la punta de los dedos las esperadas vacaciones. Sin embargo, el Abierto de Australia 2015 está a la vuelta de la esquina. En estos dos meses- largos o cortos en función de los compromisos de cada una-, las jugadoras deberán descansar todo lo que puedan y preparar la próxima temporada con garantías.

Es difícil saber cuántos días de descanso son necesarios para que el organismo se recupere de la fatiga acumulada durante la temporada. Depende, en gran medida, de la cantidad de torneos que la jugadora haya afrontado, y de si se ha visto lastrada por alguna lesión que haya que recuperar. En las últimas 44 semanas (tiempo transcurrido desde que comenzó la temporada 2014 hasta que escribo estas líneas, las jugadoras top-100 han competido una media de 24 semanas. 24 torneos repartidos por los cinco continentes, con sus interminables horas de vuelo, traslados, hoteles, cambios de superficie, de clima, de bolas… A la cabeza de la lista tenemos a jugadoras como Koukalova, Tomljanovic y Mayr, con 29 torneos disputados. Maria Sharapova es la jugadora que ha participado en menor número de torneos, con 16 (sin contar con la retirada Li Na y la lesionada Azarenka). Obviamente, no sólo hay que valorar el número de torneos, sino los partidos acumulados. Las jugadoras top, que normalmente juegan significativamente menos que el resto, acaban jugando muchos partidos por alcanzar las rondas finales en la mayoría de los torneos en los que participan. Conclusión: alrededor de 310 días en los que apenas ha habido oportunidad para descansar.

Lo ideal, desde un punto de vista fisiológico y me atrevería a decir que hasta humano, sería que ni las jugadoras compitieran tantas semanas, ni tuvieran tan poco tiempo para recuperarse. Pero así es como está montado el circuito; la competitividad es brutal y cada semana que una jugadora se queda en casa, hay jugadoras hambrientas por llevarse el título. La alta competición no espera a nadie y hay que adaptarse a su exigencia.

Lo normal es que las jugadoras descansen un mínimo de dos semanas completas, en las que no realicen actividades físicas exigentes. Es fundamental permitir la regeneración del organismo: descansar mucho, aumentando las horas de sueño, alimentarse adecuadamente y realizar actividades completamente ajenas al tenis que les permitan desconectar. Lo ideal es tener una tercera semana, o al menos otros 4 o 5 días de vuelta progresiva a la actividad, en la que realicen actividad física recreacional: salida en bicicleta, carrera suave, partido de padel… Semana de transición en la que prepararán progresivamente al organismo para la gran carga que tendrá que gestionar en las siguientes semanas.

Contaremos con 5-7 semanas de pretemporada, dependiendo del tipo de jugadora, del estado de forma en el que esté y de los objetivos pautados por su equipo técnico. Existen muchas maneras de organizar la pretemporada. Hay entrenadores que prefieren que el trabajo físico sea el gran protagonista de las primeras semanas, concediendo a esta parcela un 60-70% del tiempo del entrenamiento frente a la parte técnico-táctica, para acabar invirtiendo los papeles en las últimas semanas.  Hay otros que prefieren empezar desde el principio con un 50-50. Depende de las sensaciones pasadas que haya tenido la jugadora y de la experiencia y metodología de trabajo de su equipo técnico.

Desde el punto de vista de la fisioterapia, el objetivo principal de esta fase de pretemporada es minimizar los “daños”. Hay que aceptar que serán semanas en las que el jugador irá al límite, tanto a nivel mental como físico. Pueden aparecer diferentes dolores, tanto por la vuelta a la actividad después de las vacaciones como, sobre todo, por la exigencia de la carga. El trabajo a realizar con el jugador no cambia demasiado respecto al que desarrollamos durante la temporada: trabajar la movilidad articular y cuidar el sistema miofascial como principales objetivos. Si todo va bien y no aparecen lesiones imprevistas, la mayor parte del trabajo de fisioterapia durante estas semanas irá enfocado a la recuperación. Para que el trabajo sea completo y logremos obtener los mayores beneficios posibles sobre el estado físico del jugador, será muy importante ser rigurosos en detalles como la alimentación y el descanso. Tan importantes serán las cinco comidas al día que deben realizar los jugadores, como las ayudas ergogénicas (suplementación alimentaria), que optimizarán los efectos del entrenamiento. El descanso en estas semanas es fundamental. El sueño no solo regenera el organismo, ayudándonos a disminuir el riesgo de lesión, sino que además es imprescindible para fijar nuevos aprendizajes desarrollados tanto en la parcela física como en la técnico-táctica.

Mucho trabajo con un único objetivo: que los jugadores logren ser la mejor versión posible de si mismos

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