Diario de viaje: Valencia, 23 de octubre

Rafael Plaza desde la ciudad de Valencia

Se compite en una pista, pero no de tenis. Los jugadores pasan el tiempo en Valencia jugando a pádel en el corazón de la Ciudad de las Artes y las Ciencias. Allí, el domingo, se encuentran los dos mejores hombres de la historia de la disciplina y varios tenistas que esconden con esfuerzo las carencias de un deporte que no es el suyo. Ninguno abandona las cuatro paredes de metacrilato sin estar bañado en sudor, empapadas las camisetas, sudorosas las manos por las que diabólicamente resbalan las palas. Eso deja claro una cosa: no hay tiempo para bromas, pero sí para sonrisas y buenos momentos.

Por la pista instalada junto a la sala de prensa del torneo valenciano, a escasos metros del imponente Ágora, pasan Feliciano López, Anabel Medina, Fernando Vicente, Virginia Ruano o Marc López entre otros. Desde primera hora de la mañana hasta última de la noche. Con parejas cambiadas y mezcladas: hombres y mujeres, jugadores de tenis o de pádel. El objetivo es disfrutar compitiendo de un deporte que invita a pasarlo bien.

“Cada vez que jugamos a algo queremos ganar, como deportistas y competidores que somos”, explica Marc López, uno de los más habituales estos días en el cubo. “Al final, el pádel es un hobby, pero nos lo pasamos bien y cuando entras a la pista quieres ganar. Siempre dentro de pasarlo bien. Me encanta este deporte, llevo tiempo practicándolo y cuando puedo y los torneos me lo permiten quedo con amigos para jugar”.

El campeón de la Copa de Maestros, que estará en Londres para defender el título junto a Marcel Granollers, aprovecha sus habilidades tenísticas para competir abrigado por las paredes. ”Me ayuda en algunos aspectos. En la volea, por ejemplo, me sirve para ir a buscar la pelota, por tema de piernas. También para el globo, pero realmente no cambio nada”, explica el catalán. “En pádel, no siempre tienes que jugar la bola a bote pronto o volearla, a veces hay que dejarla pasar porque si lo haces luego se queda más fácil el punto. No siempre hay que rematar fuerte, porque muchas veces hacerlo más colocado hace más daño si buscas la valla lateral. Me lo paso muy bien, conozco a muchos jugadores de pádel. A veces quedo para entrenar con Fernando Belasteguín. Es un deporte que me encanta, tanto para practicarlo como para verlo”.

Marc entrena con Belasteguin algunas veces en Barcelona, pero tiene claro lo que sucedería si decidiese dedicarse únicamente a este deporte. “Nada, no tendría opciones ninguna. Ya voy muy tarde porque tengo 31 años. Ellos [Belasteguín y Díaz] llevan compitiendo desde los 14 y es como todo: tienes que jugar desde pequeño para ser muy bueno en un deporte. Aunque haya jugado a tenis, ya tengo una edad y aunque me dedicara a pádel todo el día, nunca llegaría al nivel de ellos”. En Valencia, además de tenis, pádel.

*Fotografía: Deme Crego

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