Descifrando el rompecabezas

José Izquierdo desde la ciudad de Madrid

El talento es el talento. No entiende de situaciones, edades ni necesidades. El talento puede ser tu mayor aliado pero también un peligroso enemigo. David Goffin y Alexandr Dolgopolov son dos de los tenistas más talentosos del circuito, pocos pueden dudar de sus cualidades, pero a la vez son jugadores inestables a los que les cuesta mantener una regularidad que les impide formar parte de los mejores jugadores del mundo de manera continuada. La calidad del belga y el ucraniano está más que demostrada, pero en ocasiones es complicado encontrarles registros positivos en torneos consecutivos. El circuito ATP es muy exigente y la falta de constancia se paga. Sin embargo, en Miami, parece que ambos han conseguido descifrar el rompecabezas que es su anárquico juego.

Alexandr Dolgopolov se siente cómodo en la cancha. En Crandon Park firmó los cuartos de final hace sólo un año y sabe que puede jugar a gran nivel sobre el púrpura de Florida. Acercándose a la hora y media de juego doma a Thomaz Bellucci (7-5 y 6-4) en un encuentro pegajoso ante un oponente duro, que se desangra tras ceder cuatro veces su servicio en otras tantas oportunidades de rotura que tiene en contra. El tenista de Kiev, que defendía más de 500 unidades en los Masters 1000 del mes de marzo, lucha por salvar algo de su ránking y no verse abocado a disputar fases previas, aquellas que jugaba hace un lustro cuando empezaba a meter la cabeza en el circuito ATP. En el próximo encuentro, buscando repetir la ronda alcanzada en 2014, se verá las caras ante Novak Djokovic. Nunca le ha ganado, pero a buen seguro al serbio no le hubiese gustado un rival tan imprevisible estando tan lejos de la lucha por el título.

Goffin es un tenista totalmente opuesto a Dolgopolov. Comparten talento y descaro en la pista, sí, pero son muy diferentes desde el punto de vista tenístico. El belga, nacido en el primero año de la década de los 90, siempre tuvo en su debe los problemas con las lesiones. Una lesión de muñeca le apartó de las primeras posiciones del ránking ATP cuando ya se había consolidado entre los mejores pero su excelente 2014 le volvió a poner en la órbita de los tenistas a tener en cuenta en el circuito. Tras un dubitativo inicio de curso, en el que sumaba más derrotas que victorias, llegó a Cayo Vizcaíno con ganas de demostrar su valía. En la tarde del lunes venció a Janowicz (6-4 y 6-3 en una hora y 16 minutos), otro perfil que es el adalid de la irregularidad, confirmando que cuando menos te esperas de este tipo de jugadores, más capaces son de sorprenderte.

En Florida, en el lento cemento púrpura de Miami, dos perfiles inclasificables sobresalen entre el nivel medio. Alexandr Dolgopolov y David Goffin, tenistas indomables, encuentran en una cancha con diferentes matices su salvación como jugadores anárquicos. Con un cuadro final totalmente revuelto, con la mitad de cabezas de serie ya en la calle, los invitados a la fiesta se envalentonan y pueden llegar a ser un quebradero de cabeza para los mejores del circuito. El talento es el talento. No entiende de situaciones, edades ni necesidades. Así que mejor no fiarse, porque el rompecabezas puede romperse en cualquier momento.

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