¿Cómo llegan los favoritos al Abierto de los Estados Unidos?

José Izquierdo desde la ciudad de Madrid

El último Grand Slam de la temporada está a tan solo unos días de dar comienzo. El cuadro final del cuarto major de 2016 se pondrá en marcha el próximo lunes 29 de agosto y los máximos favoritos a llevarse la corona aterrizan en Flushing Meadows con sensaciones y recorridos diferentes. Todo lo que sea un ganador que no lleve el nombre de Novak Djokovic o Andy Murray será una gran sorpresa pero hay otra serie de jugadores que ya sea por lo hecho en el pasado, por su actual momento de forma o por su estatus de eternos outsiders pueden estar en la pelea final por la copa. ¿Cómo llegan los favoritos al Abierto de los Estados Unidos? Lo desgranamos en las siguientes líneas.

Novak Djokovic. El serbio, campeón este verano en el Masters 1000 de Toronto, llega a Nueva York entre algodones tras unos problemas en su muñeca izquierda que le obligaron a cancelar su participación en Cincinnati, la última plaza que le queda por conquistar en el circuito ATP. Parece haberse vaciado el balcánico tras completar en París el Career Grand Slam y convertirse además en el primer jugador desde Rod Laver en ganar cuatro grandes de manera consecutiva. En Wimbledon se despidió antes de lo previsto ante Sam Querrey y en los JJOO de Río fue un inspirado Juan Martín del Potro el que le apeó en el encuentro de debut. El gran dominador del tenis masculino en el último lustro quizá no llega con la confianza necesaria para ser el favorito indiscutible pero volverá a ser el rival a batir. El 13º major le espera si sube su nivel. El de Belgrado juega ya para la leyenda.

Andy Murray. Desde aquel bárbaro 2013 de Rafael Nadal, ningún jugador parecía inquietar el reinado de Djokovic tanto como lo está haciendo el escócés Andy Murray en estos últimos tiempos. El número 2 del mundo batió al serbio en la final de Roma y si bien es cierto que claudicó en Roland Garros, luego se ha llevado de manera consecutiva Queen’s, Wimbledon y su segundo oro en unos JJOO demostrando que a día de hoy no hay jugador más en forma que él. Su racha de 22 triunfos consecutivos acabó en la final de Cincinnati ante un inspiradísimo Marin Cilic. Una derrota menos dura de lo que a priori podría ser por todo lo cosechado en los eventos precedentes y porque le hace llegar a Nueva York con un poquito menos de presión. ¿Candidato? Sí, siempre y más sobre cemento. ¿El máximo favorito? Con ese cartel y la presión añadida debe lidiar el número uno.

Milos Raonic. El canadiense pisó por primera vez en Londres una final de Grand Slam y quiere repetir en La Gran Manzana. Históricamente no es un torneo que se le haya dado especialmente bien al de Thornhill, pero desde que Carlos Moyà está en su banquillo y dejó atrás tanto problema físico, Raonic es otro. Instalado desde hace semanas como el tercer mejor jugador del año, quiere salir del Abierto de Estados Unidos como número 3 del ranking ATP y una buena actuación en el último grande de la temporada podría darle ese último puesto en el podio de la clasificación mundial. Está un escalón o varios por debajo de Djokovic y Murray en cuanto a favoritismo pero si uno de los dos ‘monstruos’ tropieza podría colarse en la gran fiesta neoyorquina.

Stan Wawrinka. Semifinalista el pasado curso y campeón de un grande en las dos últimas temporadas, el suizo quiere triunfar en Estados Unidos y añadir un tercer Grand Slam a su palmarés. La empresa se presenta complicada, ya que Wawrinka lleva un año irregular y hace tiempo que no juega la final de un gran torneo. Sin embargo, los resultados previos jamás han impedido que el pupilo de Magnus Norman realice una gran gesta prácticamente de la nada. Si se va entonando será todo un peligro. Ya lo ha demostrado en otras ocasiones.

Rafael Nadal. Es una incógnita por el estado de su muñeca. Sus últimos resultados en majors tampoco nos hacen ser optimistas. Desde Roland Garros 2015 no pisa el balear unos cuartos de final en un grande. La velocidad de las pistas de Flushing Meadows no son las más propicias para su juego ni tampoco el formato a cinco sets a estas alturas de su carrera. Si va recuperando sensaciones y consigue superar la barrera de la primera semana de torneo será candidato a llegar lejos. Nunca hay subestimar el corazón de un campeón.

Kei Nishikori. Finalista en Toronto y medalla de bronce en los JJOO de Río. No ha sido mal verano para un Nishikori que es la cuarta mejor raqueta de la temporada. Su frágil físico siempre plantea dudas pero fue precisamente en el Abierto de los Estados Unidos, hace dos años, donde demostró un inigualabre derroche de piernas para eliminar consecutivamente a Raonic, Wawrinka y Djokovic antes de pagarlo en la final ante Marin Cilic. Eterno outsider que quiere llevarse a la boca por fin un trozo del pastel.

Marin Cilic. Flamante campeón en Cincinnati, el jugador croata empieza en Nueva York su colaboración con Jonas Bjorkman tras terminar su relación profesional con Goran Ivanisevic. Junto a su compatriota logró en las pistas neoyorquinas el mayor éxito de su carrera ganando el Abierto de los Estados Unidos en 2014. No parece haberle sentado mal el cambio de entrenador visto su excepcional nivel tenístico en el cemento de Ohio, exhibición ante Murray en la final incluida. Está en la terna de tapados. Si lo pudo hacer hace dos temporadas, ¿por qué no repetir hazaña?

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