Buscando el antídoto contra los Bryan

José Izquierdo desde la ciudad de Madrid

La temporada 2015 está a la vuelta de la esquina y en la modalidad de dobles el clásico baile de parejas a inicio de curso ya es una realidad. Un año más, un buen puñado de duplas han unido sus fuerzas por primera vez para intentar alcanzar lo que no han conseguido junto a otras asociaciones en el pasado. En la última década solo Nestor-Zimonjic -en 2008- han sido capaces de romper momentáneamente la hegemonía de los hermanos Bryan, los grandes dominadores del circuito ATP y la pareja más laureada de la historia. A continuación, les presentamos cinco nuevas parejas que pretenden ponérselo más difícil que nunca a los gemelos californianos.

Rohan Bopanna y Daniel Nestor: Combinación formada por un diestro y un zurdo, con las ventajas que este hecho conlleva. Bopanna representa la esencia pura del doblista: capaz de sacar bombas con su primer golpe y de rematar con solvencia en la red. Gran voleador, quizá el resto y su irregularidad desde el fondo de pista sean sus mayores hándicaps. Tras dos temporadas alejado de la lucha por los grandes títulos el tenista de Bangalore tiene una gran oportunidad de subirse al carro de los ganadores al hacer pareja con Daniel Nestor, que a sus 42 años suma ocho coronas de Grand Slam en la modalidad. El canadiense ya no es la máquina que antaño fue, pero en 2014 recuperó parte de la magia que le ha permitido ser uno de los mejores especialistas de los últimos años. Dotado de una gran devolución, de su consistencia con el servicio dependerán buena parte de las opciones de éxito de este tándem. Los últimos cinco Grand Slams del veterano Nestor fueron al lado de grandes sacadores, como su nuevo compañero indio.

Aisam-ul-Haq Qureshi y Nenad Zimonjic: Quizá sea la pareja de nueva formación con más potencial de todas las que se van a reunir a principio de curso. A sus 37 años Zimonjic sigue siendo un doblista de altísimo nivel, capaz de asegurar un buen porcentaje de juegos ganados al servicio. Acostumbrado a ser el tenista genial e irregular de cualquier dupla, en esta ocasión le tocará llevar el liderazgo de la combinación. A su lado estará el pakistaní Qureshi, un jugador capaz de matar cerca de la red cualquier bola que le llegue a las cuerdas de su raqueta. Hablar de Aisam es hacerlo de magia, de ese tipo de tenistas con matices diferentes al del resto de especialistas y que aún no ha logrado el gran título que su dilatada carrera merece. Por las características de ambos jugadores, habrá que estar muy atentos a su rendimiento en un torneo como Wimbledon, donde sus habilidades podrían ensamblarse a la perfección.

Robert Lindstedt y Marcin Matkowski: Por primera vez en su carrera, Robert Lindstedt afronta una nueva temporada con la tranquilidad de saberse ganador de un Grand Slam. El sueco, tras tres finales perdidas en Wimbledon, consiguió llevarse su primer major en el Open de Australia, con la inestimable ayuda de su compañero Lukasz Kubot. A la borrachera de éxito por el gran triunfo de su carrera deportiva le siguió un curso lleno de irregularidad que le impidió luchar en otras grandes plazas por repetir el éxito cosechado en Melbourne. En 2015 iniciará una nueva etapa al lado de Marcin Matkowski que, tras once años compartiendo pista con su compatriota Mariusz Fyrstenberg, se ha asociado con Lindstedt en busca de lo que el sueco buscaba hace tan solo doce meses: su primera corona en uno de los cuatro grandes que integran el calendario. El primero ofrecerá servicio y juego en la red, el segundo, la genialidad en el resto y la regularidad y potencia desde el fondo de pista. En pista rápida podrían representar un peligro para muchas de las principales parejas de la modalidad.

Raven Klaasen y Leander Paes: La sorpresa se adueñó de la gran mayoría de aficionados que siguen el circuito de dobles cuando Leander Paes anunció que Raven Klaasen iba a ser su nuevo compañero durante la temporada 2015. El legendario tenista indio suma catorce coronas de Grand Slam entre dobles y mixtos y ha decidido asociarse con Klaasen, que si bien no tiene el caché de otros especialistas presentes en la modalidad, logró alcanzar el curso pasado junto a Eric Butorac la final del Open de Australia. El sudafricano está lejos de ser un cañonero al servicio y es un perfil relativamente joven. En el recuerdo queda esa mítica dupla que formaron Paes y Dlouhy, que se llevó dos Grand Slams en 2009 careciendo de la consistencia al servicio que sí poseían otras parejas. Los años pasan y la efectividad del jugador de Calcuta cada vez es menor, pero nunca hay que descartarle cuando se acerca un torneo de Grand Slam.

Mariusz Fyrstenberg y Santiago González: Si Matkowski une fuerzas con Robert Lindstedt, la otra mitad del Polish Power, el espigado Mariusz Fyrstenberg, se aliará con el mexicano Santiago González, un jugador que si bien no ha logrado nunca un título grande sí que atesora en su palmarés interesantes coronas como las de Halle o Barcelona, paradas clásicas en el calendario ATP. Dos tenistas altos, capaces de asegurar una gran cantidad de puntos con su primer servicio y que además también son eficientes y contundentes tanto en la red como en el remate. Esta dupla apostará por el ataque y las características de su juego hará que puedan rendir especialmente bien en pistas de tierra batida. Ninguno de los dos se encuentra actualmente dentro del top30 de ranking, así que deberán lidiar desde el principio con cuadros duros al no formar parte de las parejas cabezas de series de los principales torneos del ranking.

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