Balance de blancos

Álvaro Rama desde la ciudad de Madrid

En un torneo que guarda con mimo las tradiciones hay una ley innegociable: si el tenis es conocido como el deporte blanco, si es una disciplina donde no hay contacto físico entre los jugadores y el estrechar la mano al contrario es la llave para cerrar los partidos, sus participantes tienen que portar una apariencia impoluta. Así, y pese a los comentarios del grueso del vestuario considerando excesivamente estricta la normativa que fuerza a los tenistas a vestir completamente de blanco, el torneo ejerce una presión creciente en los últimos años, llegando a una situación que recuerda a las imágenes más añejas del Grand Slam británico.

Al entrar en Wimbledon los competidores se encuentran ante una norma tajante, puesta en blanco sobre negro para despejar cualquier género de duda: “Los competidores deben vestir un atuendo adecuado de tenis, el cual debe ser de color blanco. Esto es aplicable desde que el jugador entra en los alrededores de la pista (…) Cualquier prenda de ropa interior que sea o pueda ser visible durante el juego (debido a la transpiración, incluso) deben ser completamente blancas, con la única excepción de una sola raya de color de una anchura no superior a un centímetro. Adicionalmente, prevalecerán estándares de decencia coherentes en todo momento”. Unas indicaciones, con sanciones estipuladas en caso de incumplimiento, que se adentran más allá de los tenistas incluyendo entre su órbita de alcance los utensilios de los fisioterapeutas y personal médico, a quienes se recomienda emplear equipamiento blanco con la inclusión de color en el caso de ser ‘absolutamente necesario’.

“Estaría a favor de relajar un poco todo esto” expresó Roger Federer, defendiendo su postura desde la autoridad que le otorga su figura como siete veces campeón de Wimbledon. El de Basilea, al que en 2013 ni su condición de vigente ganador le privó de tener que renunciar a unas suelas de color naranja en sus zapatillas. “Todo de blanco, estamos de acuerdo. Eso lo entendemos. Simplemente encuentro un poco extremo hasta qué punto tiene que ser blanco. Hablamos del blanco como si estuviéramos en los años 50. Si miras fotografías de entonces, todo es así. La cuestión es, cuando llegué al circuito, cuando veía partidos por televisión, todavía recuerdo escenas en mi mente donde (Stefan) Edberg y Becker y el resto de jugadores tenían más colores. Había camisetas y momentos icónicos. Pero después se ha llegado donde incluso las rayas están fuera de los permitido. Creo que eso es algo negativo porque no puedes hacer nada al respecto. Nada de colores crema, no esto, no aquello, pues de acuerdo”.

“Creo que es excesivo” coincide la estadounidense Bethanie Mattek-Sands, una de las jugadoras más particulares del circuito en cuando a vestimenta. “Yo jugué el año pasado y para este de hecho incluí algunas faldas con la parte interior coloreada. Ya no está permitido esta temporada. Estoy decepcionada con eso. Antes podías ponerse muñequeras y bandanas con color, eso estaba bien” remarca la americana, subrayando alguna imagen ya imposible de ver sobre el pasto de Londres, como la de Serena Williams en 2012, ganando el torneo con accesorios de color morado.

“Antes era más divertido” siguió Bethanie, “porque buscaba en internet a algunos jugadores como John McEnroe o Arthur Ashe y tenían color por todas partes. Tenían colores en sus mangas, grandes franjas, salían a pista con chaquetas muy llamativas. Siento que todo se ha vuelto más estricto. Creo que es excesivo. Creo recordar que era Ivo Karlovic quien tuvo que pintar de blanco un trozo de sus zapatillas. Eso es demasiado. Se han pasado un poco. Casi todo el mundo ha venido aquí prácticamente de blanco de arriba a abajo. Quiero decir, como el 95%, y aun así están mirando a la gente por alguna raya. Creo que Nike tenía una franjita amarilla en el top que nos ponemos bajo la camiseta. Y eso no estaba permitido. Es excesivo” declaró, dejando bien claro su postura ante la normativa. “¿Si pudiera? Yo ni siquiera vestí de blanco en mi boda. No habría blanco”.

“Me gusta que sea tan blanco, y blanco a muerte” añadió Muguruza, tras cruzar hasta la tercera ronda y firmar su mejor papel en el torneo británico. “Aunque hay cosas que a veces no se entienden del todo. Algunas marcas van mucho al límite. A mí a veces me ha pasado y me han dicho ‘llevas una cosa aquí y tienes que quitártela’. A veces no lo entiendes muy bien. Pero me parece bien, es tradicional, no me puedo meter con eso. Todos tenemos que pasar por el aro” declaró con resignación. “A mí me gusta que el torneo ponga la regla de equipamiento” apostilló Roberto Bautista, antes de desvelar estar algo sorprendido por los límites de la normativa. “Pero hoy me he enterado de que si llevas ropa interior de otro color… eso sí que me parece increíble. Ayer sí leí en la prensa que una chica llevaba el sujetador negro y le dieron un toque de atención” dijo el levantino en referencia a la advertencia recibida por la canadiense Eugenie Bouchard en su partido de primera ronda ante la china Ying-Ying- Duan, observando como la juez de silla Eloise Engzell examinó su vestimenta para comprobar si con una de las cintas de su sostén, que asomaba tímidamente bajo el tirante blanco del vestido,  había roto el código de indumentaria del torneo -sin llegar a tomar medidas ante la vigente finalista-. “Eso sí me parece una barbaridad. Me gusta que el torneo sea de blanco pero dentro de unos límites”.

En Londres, donde los partidos se discuten en un ambiente de sobriedad y máximo respeto a la historia del deporte, cada vez hay menos margen para la espontaneidad y el colorido. Un torneo tan tradicional que, de ser posible, se competiría en blanco y negro.

CÓDIGO DE INDUMENTARIA DE WIMBLEDON

1 – Los competidores deben vestir un atuendo adecuado de tenis, el cual debe ser de color blanco. Esto es aplicable desde que el jugador entra en los alrededores de la pista.

2 – Blanco no es blanquecino ni color crema.

3 – No debe haber un área amplia de color. Una sola línea de color alrededor del cuello y de la manga es aceptable, pero sin una anchura superior a un centímetro.

4 – El color contenido dentro de los patrones será medido como si fuera un área sólida de color y deberá cumplir la guía de un centímetro. Los logotipos formados por variaciones de material o patrones no son aceptados.

5 – La parte posterior de una camiseta, chaqueta de chandal o jersey debe ser completamente blanca.

6 – Pantalones, faldas y botones de chandal deben ser completamente blancos, salvo una raya de color bajo la costura exterior cuya anchura no será superior a un centímetro.

7 – Gorras, pañuelos, bandanas, muñequeras y calcetines deben ser totalmente blancos, salvo una raya de color cuya anchura no será superior a un centímetro.

8 – Las zapatillas deberán ser completamente blancas, incluidas las sueles. Grandes logotipos no son bienvenidos. Las zapatillas de hierba deben regirse por las normas de Grand Slam. En particular, las zapatillas con tacos más allá de la zona de los dedos no estarán permitidas. La cobertura alrededor de los dedos deberá ser suave.

9 – Cualquier prenda de ropa interior que sea o pueda ser visible durante el juego (debido a la transpiración, incluso) deben ser completamente blancas, con la única excepción de una sola raya de color de una anchura no superior a un centímetro. Adicionalmente, prevalecerán estándares de decencia coherentes en todo momento.

10 – El equipamiento médico debería ser blanco dentro de lo posible, pero puede tener color si es absolutamente necesario.

Una normativa menos estricta permanece operativa en las pistas de prácticas de Aorangi Park.

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