Australia toma Ostrava

José Izquierdo desde la ciudad de Madrid

No es solo llevar una camiseta amarilla y un pantalón verde. Representar a un país como Australia en la Copa Davis es formar parte de la historia de una de las grandes naciones de la competición. Jugar bajo la bandera de un país que ha visto brillar a tenistas como Laver, Hoad, Rosewall, Newcombe o Rafter es por una parte un orgullo, pero por otra una gran responsabilidad. Bien lo saben Tony Roche y Lleyton Hewitt, que observan desde la grada del Cez Arena de Ostrava cómo Thanasi Kokkinakis remonta un partido que parecía tener perdido ante Lukas Rosol (4-6, 2-6, 7-5, 7-5 y 6-3 en 3h32m). Posteriormente, Bernard Tomic completa la jornada deshaciéndose con menos apuros de los en principio previstos a Jiri Vesely (6-4, 6-3 y 7-6), el encargado de tomar el relevo checo una vez Stepanek, héroe de su país en los títulos de 2012 y 2013, deje de ser un activo valioso por cuestiones de edad. Termina la jornada y Tony felicita a Bernard. Luego se acerca Lleyton y le agarra cariñosamente del hombro, felicitándole. El de Adelaida, que jugará el punto de dobles en la jornada de mañana junto a Sam Groth, sigue jugando como profesional por la ilusión de ver de nuevo a los suyos en el Grupo Mundial tras estar más de un lustro penando en eliminatorias zonales.

Tomar Ostrava era el objetivo en la primera jornada de competición pero no fue nada fácil. El inicio fue demasiado duro para un Thanasi Kokkinakis que se encontraba con una pista instalada por los checos que era de auténtico hielo. Novacrylic Ultracushion System, sobre esta superficie la pelota volaba y el joven tenista de 18 años, acostumbrado al cemento australiano, al aire libre y a intercambios con bola viva, sufría ante el nulo ritmo que un embalado Rosol le ofrecía. Los dos primeros parciales fueron para el de Brno sin contemplaciones: 6-4 y 6-2. Su oponente no le molestaba al resto, y volvía a ceder su saque al inicio del tercer parcial. Lukas sirvió para llevarse el duelo en el décimo juego. Thanasi, en vez de bajar la cabeza y aceptar una derrota lógica por ránking, experiencia y circunstancias, decidió remar. Y remar. Hasta ese momento no había podido romper el servicio de su rival pero logró hacerlo en dos ocasiones consecutivas para llevar el duelo al cuarto acto.

El encuentro avanzaba y Rosol empezó a parecer inofensivo. Kokkinakis afinó su servicio, machacó con su poderoso tiro de drive y templó los intercambios con el revés cruzado. El checo, que cedió también el cuarto set por 7-5, volvió al partido tras volver a romper el servicio dos parciales después en el quinto juego del set definitivo para volverse a ir, desplazado de la pista por el empuje del aussie, que sumó cuatro juegos consecutivos que le darían la victoria, la primera en Copa Davis a un mes de cumplir los 19 años. En su segunda eliminatoria en la competición, Kokkinakis demostró coraje, valentía y entrega, pero también talento. En la grada, Hewitt levantaba el puño como si él mismo estuviese empuñando la raqueta bajo la bóveda de Ostrava. En su último año disputando la competición el de Adelaida busca volver a luchar por la ensaladera una década después, siendo el perfecto contrapunto a un equipo con desparpajo, juventud y descaro.

En el segundo partido, una vez pasada la euforia por la victoria de Kokkinakis, le tocó el turno a Bernard Tomic. Un perfil siempre irregular que a menudo es imprevisible. El número 38 del mundo jugó ante Vesely un partido táctico, en el que dos torres cercanas a los dos metros exhibieron una gran habilidad para jugar un tenis diferente: dos tenistas con tremendas palancas por constitución física capaces de bajar la bola al suelo con el golpe de slice y provocar también el desplazamiento lateral del oponente anulando así la posición de ventaja para conseguir el tiro ganador. En esa guerra de guerrillas el experto era Tomic, que poco a poco fue minando la resistencia del talentoso zurdo checo, que acabó el partido totalmente desquiciado, incapaz de ver huecos en la cancha y con una descoordinación gestual evidente.

La jornada finaliza y Australia toma Ostrava. 0-2 tras el primer día de competición y con la opción de cerrar la eliminatoria por la vía rápida si Lleyton Hewitt y Sam Groth se llevan el partido de dobles en la tarde del sábado. En República Checa asistimos al resurgir de una nación que quiere recuperar ese estatus que en Copa Davis se ganó tras tantas ensaladeras conquistadas. Sin Nick Kyrgios por lesión, pero con Kokkinakis y Tomic demostrando que son tenistas del perfil necesario para esta competición, Australia presenta credenciales. Con las emociones a flor de piel los aussies prevalecen y mantienen la calma. Por Laver, Hoad, Rosewall, Newcombe o Rafter. Los pupilos de Wally Masur lo tienen claro. Representar a Australia es más que llevar una camiseta amarilla y un pantalón verde.

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