Anderson se hace mayor

José Izquierdo desde la ciudad de Madrid

No lo pueden creer. Siete ocasiones en las que Kevin Anderson había disputado los octavos de final de un Grand Slam. Siete oportunidades perdidas.  Quince partidos ante tenistas del top-ten en torneos major. Quince derrotas. Por eso nadie puede dar crédito a lo que ve con sus ojos cuando el sudafricano, número 14 del ránking ATP, derrota a Andy Murray en la cuarta ronda del Abierto de los Estados Unidos tras cuatro horas y media de batalla (7-6, 6-3, 6-7 y 7-6). “Es difícil describir cómo me siento”, reconoce en la rueda de prensa posterior al encuentro el larguirucho tenista de Johannesburgo. “Siento que he jugado uno de los mejores partidos de mi carrera. Y hacerlo a estas alturas de torneo, con todo lo que he recorrido y siendo mis primeros cuartos de final de un grande, es algo que significa mucho para mí”, explica un jugador que apenas diez días atrás rompía en Winston Salem una sequía de casi tres temporadas sin alzar trofeos.

Kevin Anderson, que estuvo durante tres años jugando y estudiando en la Universidad de Illinois, aterrizó en el circuito bien avanzada la temporada 2007. Tenía 21 años y tan sólo unos meses después de abandonar el college ya sumaba ante Novak Djokovic -tercera espada por aquella época- en Miami su primer triunfo ante un jugador top-ten. Sin embargo, a lo largo de los años, los enfrentamientos ante los mejores casi siempre acababan con el sudafricano derrotado. Anderson siempre ganaba a los que tenía por debajo de él en el ránking pero adolecía del instinto asesino necesaria para hincarle el diente a los tenistas referencia. Su marca ante la élite -ha ganado 9 partidos ante perfiles instalados entre los diez mejores y ha perdido 45- no hace otra cosa que transformar la estadística en un hecho.

Pero algo cambió anoche y este espigado y frío sudafricano se transformó en una despiadada y atinada máquina de jugar al tenis. “Obviamente ahora me siento con más confianza ante un top-4. Quiero acercarme a ellos. Llevo persiguiendo mucho tiempo el sueño del top-ten”, reconoce Anderson, que tras alcanzar la antepenúltima ronda en Nueva York se encuentra virtualmente el número 11 del mundo, a escasos puntos del francés Gilles Simon.  ”Incluso querría ser top-5, esa sería mi última meta. En este punto de mi carrera y tal y como estoy jugando, creo que me estoy dando la mejor oportunidad posible para hacerlo”, indica Kevin, cuya frialdad y seriedad al ponerse objetivos tan ambiciosos choca un poco con esa apariencia tímida y alejada fuera de los focos que ha tenido durante toda su trayectoria deportiva.

En los cuartos de final le espera Stan Wawrinka. El cara a cara lo domina Anderson 4-3, habiendo ganado el reciente verdugo de Murray los últimos cuatro duelos, dos de ellos en cemento norteamericano. “Va a ser la primera vez que juguemos en un torneo de Grand Slam. He tenido éxito ante él en las últimas ocasiones. Han sido todos partidos muy parejos. En París el año pasado él sacó para el partido pero pude darle la vuelta. En Queen’s este año fueron dos tie-breaks. Hemos jugado un tenis de mucho nivel siempre que nos hemos enfrentado. Creo que está jugando el mejor tenis de su carrera y los dos majors que ha ganado así lo atestiguan”, declaró Anderson analizando a su rival del próximo miércoles. “Debo mantenerle alejado de la línea de fondo. No dejarlo dominar. Si saco bien y soy agresivo, especialmente con mi golpe de derecha, él no se siente tan cómodo”. Anderson tiene las claves para batir al suizo. Cuidado con el sudafricano. Ya se ha hecho mayor.

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