“Algo está saliendo mal”

Álvaro Rama desde la ciudad de Madrid

Es uno de los renglones torcidos en esta temporada 2015. La canadiense Eugenie Bouchard, capaz de abrirse paso el pasado curso hasta el número cinco mundial, disputar la Copa de Maestras y hasta alcanzar la final de Wimbledon con 20 años, vive un momento de dudas en el circuito. El estilo agresivo que le permitió alcanzar la parte noble del tenis femenino se ha desplomado esta temporada. Después de romper relaciones con su entrenador Nick Saviano durante la pretemporada y contratar los servicios de Sam Sumyk tras el Abierto de Australia, Bouchard no ha encontrado la tecla competitiva. Junto al técnico francés suma apenas dos victorias en seis encuentros y la gira de tierra ya se encuentra entre sus manos.

“Me he sentido algo lenta en pista, superada en potencia, algo que no suele ser habitual”, comentó tras ser despedida en la primera ronda de Charleston por Lauren Davis, número 66 mundial, por un contundente 6-3 6-1. “Normalmente soy la jugadora que domina. Algo no va bien. Definitivamente algo no está funcionando bien” declaró en palabras recogidas por Sports Illustrated.

La canadiense, cuyo próximo torneo debiera ser el Premier 5 de Stuttgart, uno de los eventos más importantes en la gira de arcilla, había planteado cambios en su calendario de cada a 2015, tratando de competir en una menor cantidad de eventos para preservar su físico. Ante la escasa cantidad de partidos disputados, recogió la invitación de Charleston para ganar ritmo competitivo. “Prefiero jugar partidos (a entrenar). Esa era mi idea, aunque quizá no haya sido la correcta. Hay ciertas cosas en las que una debe mirar atrás y reflexionar. Claramente hay algo que no estoy haciendo bien, o alguien de mi entorno no está tomando las decisiones correctas. Necesito encontrar qué sucede y tratar de hacer mejor las cosas”.

Bouchard, número siete mundial, se encuentra fuera de las primeras 25 raquetas de la temporada, todo un reflejo del peso específico perdido durante estos meses en el circuito. Y la urgencia de recuperar el control de su juego es bastante elevada. Sobre arcilla logró el pasado año su primer título WTA en Núremberg, poco antes de abrirse paso hasta las semifinales de Roland Garros e incluso tocar la final de Wimbledon unos días después. Una montaña de puntos a asumir desde la resolución de dudas. Cualquier pestañeo en las próximas semanas, por tanto, puede hacer que su descenso en las listas sea pronunciado.

“Conforme he salido de pista me he sentido enfadada, pero también entre cierta confusión y deseo por saber qué está pasando. Sé que algo no está bien y quiero encontrar la razón. Sé que puedo mejorar y jugar a un nivel más elevado”. Diferentes lesiones han carcomido su temporada 2015, viéndose obligada a renunciar en el último momento a eventos como Monterrey y Dubái, encontrando débiles actuaciones en Indian Wells, Miami y Charleston, en todos ellos doblegada por rivales ajenas al top-65 y llegando al corazón del curso con apenas seis partidos desde el Abierto de Australia. Todo un problema en un tramo del curso donde las rivales llegan con las piernas a temperatura elevada.

“A veces el éxito enmascara defectos o problemas, de manera que uno aprende más cuando pierde. Si hay algo que yo o alguien de mi equipo estamos haciendo mal, tomaremos el tiempo necesario”.

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