Alfombra roja sin los Bryan

José Izquierdo desde la ciudad de Madrid

Es pleno mediodía en Melbourne Park. Inmersos en el segundo lunes del primer grande del año, en la Hisense Arena salta la gran sorpresa: los hermanos Bryan son eliminados en octavos de final por primera vez desde 2003. La pareja número uno del mundo sucumbe ante los llamados Men in Black, tándem formado por Raven Klaasen y Eric Butorac. El primero, sudafricano y de raza negra, juega como un auténtico veterano a pesar de su falta de experiencia a altos niveles de competición.  El segundo, que ya sabe lo que es ser semifinalista en el Open de Australia y estar a punto de jugar el torneo de maestros (fenomenal temporada 2011 la suya junto a Jean-Julier Rojer) ofrece un nivel intermitente en sus encuentros pero siempre dentro de unos registros razonables. Es decir, no lastra a su compañero, ni mucho menos. De hecho, es Butorac el que sube su rendimiento en el partido de cuartos de final que les enfrenta a Dominic Inglot y Treat Huey. En esa ronda están a dos puntos de irse para a casa pero finalmente acaban imponiéndose por 6-4 en el parcial definitivo metiéndose así entre las cuatro mejores parejas del evento.

En la pista central, ese mismo día en el que los Men in Black cierran su pase a semifinales, podemos ver en acción a Nenad Zimonjic y Daniel Nestor. Y no, no estamos en 2010. El tándem de origen balcánico está de vuelta y la Rod Laver Arena es testigo de su octava victoria consecutiva. Flamantes campeones en Sidney, acceden a semifinales del Abierto de Australia tras deshacerse de Bolt y Whittington, dos tenistas locales que se convirtieron en la sensación del torneo de parejas después de dejar en la cuneta en las primeras rondas a Fernando Verdasco y David Marrero. A pesar de la racha de triunfos, los años no pasan en balde y ni Zimonjic ni Nestor parecen ser los mismos que durante dos temporadas consecutivas pelearon el número uno del mundo con los Bryan. Eso sí, su rendimiento ante Fyrstenberg-Matkowski en octavos –la única pareja de entidad a la que se han tenido que enfrentar en Melbourne- fue más que satisfactorio. Están en la pelea, y eso no es poco. Optimismo.

En la última jornada hasta ahora disputada en Melbourne, se ponen en juego las dos últimas plazas para semifinales. En la Margaret Court Arena vemos a un tándem poderoso, un ciclón tenístico que convierte cualquier tiro del rival en una tortura. Este fenómeno natural que arrasa en el plexicushion aussie lo forman Nicolas Mahut y Michael Llodra. Los franceses, últimos finalistas en Roland Garros, no dan opciones a Paes-Stepanek, ganadores en Australia hace dos temporadas y vigentes campeones del US Open. Nico se muestra inquebrantable en la red. Micka desquicia al indio con su golpe de derecha, de zurdo, y consigue además que Radek no pueda volear en óptimas condiciones. Los grandes especialistas en cemento solo pueden ganar seis puntos al resto en todo el encuentro. El partido muere en el desempate del segundo parcial. El nivel mostrado por los galos hasta el momento es terrorífico. Asustan.

Por último, se cuelan entre los cuatro mejores el sueco Robert Lindstedt y el polaco Lukasz Kubot. Sin hacer mucho ruido han ido ganando partidos y metiéndose al público en el bolsillo. Verdugos de Dodig-Melo en octavos de final, en la antesala de las semifinales cruzan raqueta con los veteranos Mikhail Youzhny y Max Mirnyi. En esencia, dos singlistas, aunque el gigante bielorruso haya dejado apartada su carrera individual hace ya un lustro. Lindstedt y Kubot no son excesivamente potentes ni gozan de un toque de pelota que se gane los elogios de los especialistas en la modalidad. Sin embargo, saben cuáles son sus limitaciones y se llevan el partido en tres sets, sin alardes. Ya forman parte de la terna candidata a suceder en el palmarés a los Bryan. A solo dos rondas para que finalice el evento, pronosticar un ganador parece bastante temerario. Saldremos de dudas en solo tres días. El título está en juego, solo queda disfrutar.

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