Venus corona Wuhan

Álvaro Rama desde la ciudad de Madrid

Una bandera blanca en mitad del choque. Venus Williams se coronó campeona del WTA Premier 5 de Wuhan al superar en la final a la caraqueña Garbiñe Muguruza, asegurado un puesto en el número 5 aunque retirada cuando el marcador le enterraba bajo un 6-3 3-0 en menos de una hora de partido. En un encuentro con evidentes lastres, con la americana cargando aparatosos vendajes en ambas piernas y las dudas de la hispano-venezolana, lenta en el movimiento con el desgaste acumulado de dos semanas intensas y tras el susto sufrido en un tobillo durante la semifinal del día anterior, Williams aplacó las grietas físicas hasta que Muguruza llegó al límite. Así, y tras vencer la resistencia de la española, Venus firmó su mayor victoria en más de cinco años -no ganaba un evento de tal calibre desde Dubai en la temporada 2010- y, tras colocarse entre las 10 mejores de la Race, un reto mayúsculo: con 35 años, tiene la opción de convertirse en la tenista más veterana de este siglo en clasificar para las WTA Finals de Singapur, el torneo que reúne a las mejores raquetas del curso al cierre de la temporada, todo un desafío al paso del tiempo.

Antes de llegar allí, un amago de Muguruza. Porque la caraqueña, pese a abordar el partido con un reloj de arena sobre la raqueta planteó un arranque en tromba, rompiendo el saque de la estadounidense en el primer juego del partido con un tenis impactante, cargando hasta tres restos directos desde el fondo de pista. Fue la imagen más fiel al estilo Garbiñe, diluido desde entonces y apenas presente en aislados fogonazos. El encuentro desveló a una Muguruza con la voluntad de ser contundente -20 errores no forzados en 12 juegos- pero sin la frescura de piernas para sostener ese volumen de juego. Cada acción que requirió reflejo y explosividad en las piernas fue castigado, como evidenciaron sus acercamientos a la cinta -dos puntos ganados de seis- o cada segundo servicio -14 puntos perdidos de 16-, en un partido consumido a gran ritmo.

Porque Venus volvió a marcar su experiencia economizando esfuerzos. Con ambos muslos fuertemente vendados, el peaje a pagar por unas piernas veteranas que cargaron partidos de casi tres horas en las dos jornadas previas, la americana se arregló para pegar casi siempre en estático, sin ser exigida en rallies de desgaste dado el estilo directo de su rival y sirviendo con gran maestría en fases calientes, como el ace con el que cerró el primer parcial o con el que consolidó la primera rotura en el segundo parcial, una palada de tierra definitiva para Muguruza. Una frialdad en momentos cumbre que estuvo presente en cada desafío que planteó la semana. El factor clutch llevado a extremos de máxima competitividad por Venus, convertida esta semana en la novena jugadora de la Era Abierta en alcanzar las 700 victorias en el circuito profesional.

En Wuhan, donde el renacer de Williams le coloca entre las diez mejores del año y subraya opciones reales para acudir a los Juegos Olímpicos de 2016 en modalidad individual, una prueba de buena veteranía. Para Muguruza, pese al abandono, la confirmación de tener un lugar entre las más fuertes.

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