Un trampolín hacia Praga

Álvaro Rama desde la ciudad de Madrid

Un levantamiento en el momento preciso. Eso representó el Torneo de Campeonas de Sofía, el evento que reúne a la segunda línea del frente femenino, para Andrea Petkovic. Allí culminó otro esfuerzo desde la adversidad, ese plano que ha convertido en hogar durante los últimos años. El mismo que le ha llevado a alzar un torneo donde empezó digiriendo un 6-0 (ante Carla Suárez), y el mismo donde ha alzado la corona, la tercera de la temporada tras Charleston y Bad Gastein, remontando ante la italiana Pennetta (1-6 6-4 6-3) en una final agónica, con el mes de noviembre plantado en la puerta y las piernas pesadas como el plomo. La alemana, que emprendió la gira indoor entre depresiones anímicas, perdiendo las primeras rondas de Linz y Luxemburgo, sumando apenas nueve juegos y despidiendo los torneos entre sollozos, recuperó el color al abrigo de la cubierta búlgara. Ahora, sin embargo, las buenas sensaciones se acumulan como coches en la autopista: vuelve al top-15, un terreno inexplorado durante 30 meses, volvió a hilar triunfos ante el top-25, algo inédito desde que las lesiones le apartaran de la élite mediado 2011 y observa en la distancia corta la posibilidad de levantar la Copa Federación, portando galones en un equipo alemán que arrastra una sequía de 22 años en la competición.

Ante Pennetta fue un encuentro de voluntades opuestas. La italiana, compitiendo por quinta jornada consecutiva, apareció para quemar la pelota. Tratando de imponer su revés sobre el de Petkovic, levantando sus derechas para jugar a dos alturas de vuelo y mostrando sus maneras de doblista en mitad de pista, entró al partido en tromba. El primer set fue un pestañeo en ojos de la alemana (1-6), quebrada o encarando pelotas de rotura en cada servicio, incapaz de dictar con su derecha y menos todavía estirar los intercambios desde el fondo. El paso de los minutos fue haciendo mella en la italiana, incapaz de seguir jugando a la velocidad del rayo, retrocediendo y permitiendo que Andrea comenzara a ganar metros. La exigencia de piernas subió como las veces que la pelota cruzaba la red. Ya no había rallies fugaces. Las acciones de tres tiros fueron diluyendo y Pennetta cedió el servicio en el juego inicial del segundo parcial. Fue el único quiebre de un set moral para Petkovic, que consolidó el break y amansó a Flavia, capaz de arañar cuatro puntos al resto hasta el final del segundo acto. En el tercero, tenis en el canto de una moneda. Con Pennetta buscando aire en la cinta y Andrea anticipando carreras antes de entrar en la reserva. Una rotura inicial para Flavia (2-0) fue inmediatamente respondida por Petkovic, que rompió los dos siguientes saques de una Pennetta entre jadeos. Fue un intercambio de golpes con las piernas cocinadas, un escenario ideal para la germana, semifinalista en Roland Garros, curtida como pocas en el plano de la resistencia y la capacidad para digerir problemas.

“Me ha gustado jugar contra Flavia” declaró Andrea. “Es una mujer que se ha rehecho de lesiones y ha sido capaz de regresar a la élite”. Petkovic, una mujer cosida a percances físicos, rota en mil pedazos cuando su carrera le mostraba como 9 del mundo tras cumplir los 24 años, se vio identificada con la veterana de Brindisi. Pennetta afrontó una grave lesión de muñeca amenazó con apartarle del circuito pero respondió hasta regresar al top-15 y alzar esta temporada el torneo de Indian Wells, su mayor logro como singlista. “Sé por todo lo que ha pasado. Entiendo lo fuerte que uno debe ser para darse la oportunidad de volver” añadió. “Me encanta verla jugar pero odio enfrentarme a ella. Me estaba faltando la energía al final”.

La última campeona de 2014 se dio un impulso moral antes de un objetivo cocinado a fuego lento. En el horizonte cercano queda la ciudad de Praga, con la final de Copa Federación, ese título por el que Alemania lleva salivando más de dos décadas, desde los tiempos de Steffi Graf, como premio. “Aún no me puedo ir de vacaciones” respondió al ser cuestionada por el descanso. “Debo esperar una semana más. Nos queda la Copa Federación. Tenemos que jugar en Praga. Tenemos que a ir a por ella”. Ante la República Checa, el último equipo dominador, porque fue campeón en dos de las últimas tres ediciones y está liderado por Petra Kvitova, una de las tenistas más temibles a cubierto, un reto de altura. Un escenario que casa con la experiencia de la alemana. La oportunidad de responder cuando todo parece adverso.

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