Un asalto interrumpido

Álvaro Rama desde la ciudad de Madrid

La Armada pudo dejar en carne viva la eliminatoria de Sao Paulo porque dispuso de una bola para colgar el viernes un 0-2, una ventaja mayúscula para poner a Brasil contra el suelo. Sin embargo, a la primera victoria de Roberto Bautista en la competición por países (6-0 6-1 6-3 sobre Rogerio Dutra da Silva) le siguió un debut de Pablo Andújar convertido en drama (6-3 7-6 4-6 5-7 3-6 ante Thomaz Bellucci), donde una pelota de partido se escurrió entre los dedos del conquense hasta ver neutralizada una renta de dos mangas. Un equilibrio que deja la serie con los locales en el plan previsto: dependiendo de un dobles con mimbres top10 y teniendo en su número 1 la baza del domingo.

Antes de oscurecer el cielo, Roberto Bautista encontró una autopista donde se esperaba un averno. Ni las gradas, apenas a un 25% de su capacidad y cuya mayor algarabía llegó tras dobles faltas visitantes, empujaron como apunta la leyenda del fervor sudamericano. Ni el rival, que estrenó el encuentro entre dobles faltas y enmarañado en tensión hasta ceder los 11 primeros juegos, planteó una presión sugerida por escenario y momento. Ni siquiera la diferencia del ranking (fuera del top200 el brasileño, por el top15 recién estrenado del castellonense) pareció una brecha exagerada. En una balsa de sensaciones arrolló a Dutra Da Silva (6-0 6-1 6-3) en poco más de una hora sobre arcilla, torbellino en una superficie que ralentiza el tiempo. Ventaja en la serie y oxígeno en unas piernas destinadas a sudar el tercer día.

Un rival aculado contra el muro, cediendo un par de metros en cada devolución, y pegando muy tarde a la pelota, entregó un espacio valioso a un español atípico por vivir en el riesgo. Con margen para soltar la mano Bautista conectó 37 tiros ganadores, rozando una media de dos winners por juego. Una labor facilitada por Rogerio, empeñado en cubrirse el revés, dejando una grieta enorme para el backhand paralelo de Roberto. Solo cuando el agua llegó al cuello, con libertad para restar más dentro y soltar la mano, el brasileño planteó una mínima batalla: al recuperar un quiebre en el tercer set, solo antes de entregar el partido con su servicio.

Bautista lideró a España logrando su primer triunfo en Copa Davis

Un partido afrontado desde la tranquilidad, con la concentración y el semblante serio requerida en un pulso desequilibrado que podía llevar a la relajación y el desconcierto. Bautista lideró el primer punto quitandose de encima un espinar. “Me he sentido muy cómodo desde el primer punto” declaró a pie de pista tras lograr su primer triunfo en la competición, con las derrotas sufridas ante Kohlschreiber y Brands en la serie de Frankfurt como recuerdo difuminado. “Era bueno que pudiera empezar yo la eliminatoria” subrayó antes de dar paso a Andújar, asumiendo los galones del que ya tiene arañazos. “Así Pablo puede debutar en segundo turno y estar más tranquilo”.

Con el colchón del viento a favor recibió Sao Paulo al conquense, con la misión de encarar a un número 1 en territorio ajeno como bautismo de fuego. Una experiencia estirada sobre las cuatro horas, dos mangas de renta y una pelota de partido malograda ante Thomaz Bellucci (3-6 6-7 6-4 7-5 6-3). Fue un encuentro a puro latigazo, donde la responsabilidad evitó que, a pesar de la naturaleza insistente de ambos, los intercambios se estirasen en exceso. Dos tenistas seguros que jugaron en el riesgo, conectando una pila de errores (127) equiparable a los tiros ganadores (149) conectados.

Para Andújar fue un partido de fe entregada. Como el segundo parcial, levantado a puro remo hasta en tres ocasiones: salvando la desventaja inicial (del 0-2 30-0 al 3-2), suturando la situación límite con el servicio (5-4 0-40) y sobreviviendo a una brecha colosal (0-3) en el tiebreak. Una cadena de oxígeno negado, con pasajes donde la tensión devoró cualquier atisbo de juego fluido, que pareció encoger a Bellucci, obligado a la heroicidad de la Davis: levantar por segunda vez en su carrera dos mangas de desventaja ante su público.

Pablo Andújar, debutante, tuvo pelota para colocar el 0-2 en la eliminatoria

La tercera manga fue un parcial de entreguerra. La bola del conquense perdió metros, no cruzó el revés con la contundencia que exige un zurdo y dejó de apretar en la devolución. El pestañeo de Andújar tras la tensión acumulada fue un acto comprensible pero responsable de abrir la boca al lobo. El impasse sirvió para crear la grieta por la raíz, una tregua en los primeros juegos que empezaron a alimentar las esperanzas del brasileño, que ya no entregaría el servicio durante dos mangas. La mordiente del conquense sobre el segundo saque de Thomaz, clave en la ventaja del comienzo, apenas produjo una opción de quiebre entre el tercer y el cuarto acto, donde se vio acorralado en el revés con las derechas cruzadas del zurdo.

En ese tramo se desató el caos. Los movimientos de Bellucci sobre segundo servicio de Andújar y la presión del público, encendido con la opción de remontada, llevó a intervenir al supervisor en más de una ocasión. Una atmósfera enrarecida para devorar la mente de un debutante. Con todo, Andújar apretó hasta procurarse una pelota de partido con 5-4. Dejar pasar el tren fue dar una segunda opción a un león herido. Un Bellucci desatado en la inercia que ya encadenó cinco juegos y el estado de gracia (5-7 0-2 para cerrar el cuarto y abrir en el quinto). Allí, con un partido revuelto, y las piernas al rojo vivo, Andújar no pudo contener la reacción del antiguo top25, ejecutor de una remontada que coloca en el seno brasileño el sueño del ascenso.

España, que pelea por evitar el primer descenso desde 1995, se encuentra ahora ante un camino en llamas. Con una pareja de dobles inédita en la competición (Marc López/David Marrero) para detener a dos top10 (Bruno Soares/Marcelo Melo) y un ambiente cargado. La Armada tuvo a un punto el 2-0, apenas a un tiro, pero ahora sudará para no llegar con un hilo de vida al domingo. El tenis cambia en un suspiro. En la Davis ni siquiera eso.

© TENNISTOPIC.com 2015. Todos los derechos reservados