Serena somete a Venus

Javier Méndez desde la ciudad de Madrid

“Gracias, Venus, por inspirarme a ser la mejor jugadora que puedo ser”. El espejo estaba en casa y así lo reconoce Serena. La hermana mayor indicó el camino; la menor, lo mejoró. Hasta escribir su propia leyenda. Eso sí, jamás se entendería este relato de oro de una sin la otra. “No habría manera de haberlo conseguido sin ella. Sin ella, las hermanas Williams no existirían”. De la mano han dominado el circuito, han discutido por los grandes trofeos y peleado por ser la mejor raqueta del mundo. Y la número uno hoy es Serena, después de recuperar su dominio de la WTA levantando su 23º título de Grand Slam en el Abierto de Australia (6-4, 6-4).

Serena jugaba contra Venus, contra la historia y contra sí misma. No era una final de Grand Slam más. En juego estaba dejar atrás a un mito de este deporte como Steffi Graf y privar a su hermana de volver a ascender al Olimpo casi diez años después de la última vez en Wimbledon 2008. La tensión y los nervios no tardaron en aparecer en la Rod Laver Arena. En apenas tres juegos, la menor de las Williams destrozó en añicos su raqueta después de que nadie lograse cerrar sus servicios. De break en break. Hasta que llegó la calma. Y con 27 golpes ganadores y un 76% de puntos con su primer servicio cerró su victoria número 81 en Melbourne. Su séptima corona.

El castigo de Venus. A lo largo de su carrera, la hermana mayor ha entregado ocho finales de Grand Slam. Salvo la primera, cuando aún tenía 17 años, frente a Martina Hingis en el US Open 1997, todas han sido frente a Serena. En 2002 lo intentó en Roland Garros, Wimbledon y el US Open. Un año más tarde, estrenó la temporada en el Abierto de Australia protagonizando cuatro finales de Grand Slam consecutivas frente a frente. Pero no había manera. Ni en Wimbledon 2003 y 2009. Tampoco en Melbourne 2017.

Final de veteranas. Como un círculo perfecto, Serena y Venus se reencontraron 20 temporadas más tarde, en el mismo escenario donde sus raquetas se cruzaron por primera vez. En la segunda ronda del Abierto de Australia 1998, con 16 y 17 años, iniciaron un camino que pone el broche en la final de 2017, ahora con 35 y 36 años. No obstante, las Williams protagonizaron por tercera vez en la historia una final de Grand Slam con dos jugadoras de 30 años o más.

A toda velocidad. Serena necesitó apenas una media de hora y cuarto para resolver cada uno de sus siete partidos hacia el título. Y lo hizo sin ceder un solo set, algo que ya había ocurrido antes en cinco de sus Grand Slam. La estadounidense cerró Wimbledon y US Open en 2002 sin entregar una sola manga, al igual que el US Open 2008, Wimbledon 2010 y US Open 2014.

Adiós Graf. Sólo le queda un peldaño para igualar a la jugadora con más Grand Slam en la historia de este deporte: Margaret Court. La australiana recopiló 24 coronas en su carrera, un más de las que a día de hoy presenta Serena Williams. Este sábado, la estadounidense dejó atrás a otra leyenda como Steffi Graf que conservaba 22 grandes en su vitrina.

© TENNISTOPIC.com 2015. Todos los derechos reservados