Revolución de terciopelo

Redacción desde la ciudad de Madrid

Conectan sus puños derechos. Berdych y Stepanek celebran el último punto del partido. No es una victoria cualquiera. La Ensaladera está más cerca y los protagonistas lo saben. El dobles era la moneda al aire que podía decidir la final. Un cara o cruz. Y la balanza ya se ha decantado hacia un lado. O eso al menos se desprendía del rostro de Zimonjic y Bozoljac. Nunca encontraron las claves para desmontar el paradigma checo. Una muralla con un mensaje indescifrable. Radek y Tomas son prácticamente invencibles cuando fusionan sus raquetas (14-1). Un muro insalvable. Los golpes de acero de Berdych y la muñeca de terciopelo de Radek ponen a la República Checa a un paso de su segundo título consecutivo en la Copa Davis.

La confianza es ciega. Apenas cruzan sus raquetas durante la temporada, pero Berdych y Stepanek se conocen de sobra. Ocho triunfos seguidos alimentaban una fe intacta (no pierden un partido juntos desde la final de 2009 en España ante Feliciano López y Fernando Verdasco). Al otro lado de la red, Zimonjic y Bozoljac son los elegidos. Bogdan Obradovic decide guardar su munición más pesada para la última jornada. La bala letal serbia, Novak Djokovic, se queda en la recámara. El capitán local se aferra al rendimiento de su pareja en las dos eliminatorias anteriores. Aunque en la semifinal, Daniel Nestor dirige a Canadá en el dobles, el partido se estira hasta el quinto set (8-10). Una situación similar a la que respira el Taco Bell Arena de Boise (Estados Unidos) frente a los gemelos Bryan en los cuartos de final. Eso sí, en aquella ocasión, Zimonjic y Bozoljac castigan a los americanos en la última manga (15-13).

Pero la primera manga es un visto y no visto. Un paseo militar. Berdych y Stepanek fijaron su posición en la trinchera y abrieron fuego desde la primera línea, muy cerca de la red. Los checos son dos veteranos de guerra en esta competición y acumulan ya catorce batallas ganadas (de quince posibles). Desde la primera manga revelaron su código de intenciones. Gritaron cada letra de su manifiesto golpe a golpe, cerca de la red, acortando la pista y mandando en la volea y en el remate. Rápidos de reflejos y con muñeca de seda. La pareja checa apenas dio opciones a Zimonjic y Bozoljac y en media hora se apuntaron el primer parcial, 6-2.

El decorado se mantuvo en el inicio del segundo parcial. Desde la primera bola. Al servicio de Zimonjic, respondió un inspirado Stepanek, certero en la red. De nuevo un break, certificado en la volea por Radek, supuso una carga demasiado pesada para la pareja local. Mientras Bozoljac pagaba el peaje de debutar en una final, Zimonjic no era capaz de reflejar sobre la pista la estela de número uno del ranking de dobles que llegó a ocupar hasta 2010. Demasiada presión sobre sus hombros. El veterano, que no encontraba las sensaciones, y el novato, con más corazón que cabeza, no podían mantener la velocidad de crucero impuesta por los checos. Aquella rotura inicial fue suficiente para que Berdych completara en blanco su servicio parar poner el 6-4 en la segunda manga.

El Belgrado Arena apretó. Es el infierno serbio. Pascal Maria advierte al público. Es ambiente de Copa Davis y la grada espera una reacción de los suyos. Orgullo y coraje. ADN balcánico. La herida de Zimonjic y Bozoljac se desangra. Emana a borbotones, pero en la tercera manga con 3-2 a favor, Nenad canjea un passing paralelo por la primera bola de break (30-40). Pero no hay manera. El talento de Stepanek y la calidad de Berdych son suficientes para recuperar la ventaja concedida. 3-3. El partido se acerca hacia la zona de arenas movedizas. Nadie cede terreno. Pero con 5-5, de nuevo Zimonjic es el encargado de poner la pelota en juego. Era el momento del ataque final. Y los checos buscan decidir el partido. Pero Nenad salva dos bolas de break y la vida. La historia sigue hacia el tie-break.

En el desempate la figura de Stepanek se magnifica. Radek es el héroe. Se saca la espina de la derrota ante Djokovic en la jornada inaugural y acompaña a Berdych en el camino hacia la ventaja. Dos saques de imposible devolución dan el triunfo en la tercera manga a la República Checa, 6-2, 6-4 y 7-6. En Belgrado los checos no temen al infierno. Berdych y Stepanek. Stepanek y Berdych. El cañón de acero, la muñeca de terciopelo.

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