Pasión suiza, calma argentina

Ángel G. Muñiz desde la ciudad de Madrid

Saltaba Roger Federer a una pista en la que ha jugado 10 finales, algo que el tenis mundial no veía desde Guillermo Vilas y su Buenos Aires querido. Y lo hacía con una cuenta sencilla: si ganaba su sexto título en casa, se aseguraría jugar su decimosegunda Copa de Maestros.

Enfrente, Juan Martín Del Potro. Al que se enfrentó ocho veces en 2012. El que siempre le lleva al límite. Es cierto que Roger ganó 13 de los 17 duelos previos, pero los dos últimos fueron para Juan Martín. Siempre en partidos duros, como el 19-17 de los Juegos Olímpicos o las tres veces que se fueron al quinto set en Grand Slam.

Se conocen. Y sacan muy bien. Ambos detalles marcan los primeros seis juegos. Sólo siete puntos al resto. Ninguna pelota de rotura. En el séptimo amaga Federer, llegando al deuce. En el octavo remata Del Potro. Revés a la línea y primer punto de break. Anima sin éxito el público en busca de la salvación de su ídolo, que manda una derecha sencilla al pasillo de dobles. 3-5.

Pero este Federer es distinto. Quiere pelear. Sabe resistir. Viene de sufrir con Istomin y Pospisil. “Cada victoria es una gran noticia ahora mismo. No es como otros años, que jugaba muchos más partidos”, confiesa en la previa. Saca Juan Martín rumbo al set y resta Roger como en los viejos tiempos. Imparable. El revés paralelo vuela. Devuelve el break en blanco jaleado por sus fieles. 4-5 y servicio.

Error no forzado, doble falta, saque directo, intercambio eterno, saque directo, derecha ganadora. Con esa secuencia de golpes salva Federer dos nuevas opciones de rotura. Definitivamente quiere pelear. No es el único. Del Potro se apunta su saque sin problemas y ahora resta para llevarse el parcial. “Demasiado bueno. Sin más”, dice el comentarista de Sky Sports sobre Juan Martín. Responde Roger con una derecha paralela a la línea y una dejada de manual. Tenis de cátedra y al tie-break. El sexto en los últimos cinco duelos. Se conocen. Y sacan muy bien.

0-3. En apenas 40 segundos. Demasiado rápido. Entre la fortuna de la cinta y el error del suizo, Del Potro ya galopa hacia el set. Intenta reaccionar Federer, pero su alergia a la toalla y al reposo entre puntos le hace claudicar. Tras 54 minutos el partido habla argentino.

Pero este Roger quiere pelear. Empieza el segundo set lanzando un mensaje inequívoco a Juan Martín. Gana su saque en blanco y rompe con dos derechas de las que patentó hace tiempo en Basilea. 2-0. “¡Yes!”, grita con el alma mientras cierra el puño. El artista de fino pincel también sabe mancharse de pintura. El suizo pone la pasión, el argentino la calma. El mundo al revés.

Ahora es Del Potro el que no ha entrado al segundo parcial y ya pierde 3-0. Vuelven las bombas al servicio y los saques en blanco. 4-1. Fuego desde cualquier ángulo y algodón en la red. “¡Eso es sensacional; qué gran espectáculo!”, brama el comentarista con los vítores del público como banda sonora. Uno tras otro, los “¡Yes!” de un Federer desatado pelean por hacerse oír. Hace rato que el suizo ganó este set. 6-2 y al parcial definitivo. Otro partido duro entre ellos. Cómo no.

El primer servicio de Juan Martín se ha quedado en un pírrico 42%. Roger firma ya 11 saques directos. Por ahí empieza a explicarse la remontada del suizo, aunque sabe que no puede confiarse. Del Potro va a seguir ahí. Siempre lo hace. Como un martillo pilón. A su ritmo.

Con tres dobles faltas y un error infantil, Federer entrega la primera rotura del tercer set. El suizo se ha bajado de la ola y ahora es el argentino el que surfea. “Siempre es un placer jugar contra el hombre que ha escrito la mayor historia de nuestro deporte. Intentaré disfrutar de la final”. Del Potro no lo refleja, pero está disfrutando. Seguro.

Salva dos puntos de break en el segundo juego y no vuelve a enfrentar ninguno más. Intratable con su primer servicio. 16 de 17. Impertérrito. Sin que su rictus enseñe alegría o enfado. Pero este Roger no se rinde. Intuye que ha perdido el partido en ese primer juego fatal, pero pelea hasta el décimo. Con sólo seis puntos al resto en todo el set ha resistido hasta el 4-6. Ha perdido, sí. Aún no certifica una Copa de Maestros más que segura, también. Pero cierra el puño y lucha. No entiende de jubilaciones prematuras.

Y que nadie descarte a este Del Potro en Londres. No se ha oído un solo “¡Vamos!”, pero Juan Martín va. Si el servicio funciona, nadie está a salvo de su martillo pilón. De esa calma que abrasa. Pega y pega sin descanso. Sin inmutarse. Hasta que gana. Entonces mira a su palco y por fin grita, aunque apenas esboza una media sonrisa. La calma argentina superó a la pasión suiza.

  • lola del castillo

    El suizo por ley de vida , está terminando con su carrera de triunfos importantes. Del Potro ocupará el puesto que el suizo deja vacante dentro del cuarteto de grandes del tenis actual, y en 2014 ganará algún título importante . Le ha llevado cuatro años recuperar el nivel de 2009.

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