Una cita en Tokio

José Izquierdo desde la ciudad de Madrid

Kei Nishikori y Milos Raonic hicieron los deberes y reeditarán en Tokio la espectacular final que los aficionados japones pudieron disfrutar en 2012, que acabó con la primera victoria de un tenista local en la historia torneo. La sangría de favoritos eliminados en las primeras rondas dejaron a los dos primeros cabezas de serie como únicos preclasificados supervivientes en cuartos de final. Con la obligación de demostrar el favoritismo impuesto por el ránking y sabedores de que un buen torneo en Japón aumentaría sus opciones de disputar la Copa de Maestros en Londres, el japonés y el canadiense rayaron a gran nivel en las semifinales y lucharán, como hicieron hace dos años, por la copa de campeón.

Primer torneo 500 en su palmarés, semifinales en Wimbledon y número seis de la clasificación mundial. Parece haber sido el año de la explosión para Milos Raonic, el curso en el que se ha destapado como la gran alternativa a los grandes tenistas del circuito. Sin embargo, los más críticos siguen sin valorar sus cualidades y acentuando los defectos que, de momento, impiden al canadiense luchar por los torneos importantes. Sin embargo, en Tokio, poco se le puede reprochar al pupilo de Ivan Ljubicic. Finalista en las dos últimas ediciones, luchará por conseguir el trofeo ante el que fue su verdugo en 2012. Superado un dubitativo encuentro ante Denis Istomin en los cuartos de final, en la mañana de hoy dio un auténtico recital para acceder al partido por el título. Gilles Simon, que parecía tener mil vidas en este torneo, apenas fue rival el número ocho del mundo (6-1 y 6-4 en 71 minutos de juego). Derecha afinada, saque definitivo cuando fue necesario, y precisión al resto, quizá este último el aspecto de su juego más débil.

La segunda semifinal poco o nada tuvo que ver con la primera. En liza, Kei Nishikori, buscando recuperar la corona perdida el año anterior, ante Benjamin Becker, un veterano volcado al ataque que, ocho años después, volvía a encontrarse a las puertas de la final en Tokio. El público esperaba un guion parecido al del encuentro anterior: el gran favorito dominando el partido del fin y no dejando a su oponente ninguna opción de llevarse el envite. Sin embargo, desde el primer momento ‘Benji’ se mostró muy sólido al servicio, con grandes porcentajes y plantándose en la media pista a la mínima oportunidad. El germano se apuntó la primera manga, pero afortunadamente para el aficionado local  Nishikori le daba la vuelta al marcador, primero con un parcial en blanco y luego siendo el que mejor templó nervios en el desempate que decidía el duelo. Olvidados los problemas físicos con los que acabó en su enfrentamiento ante Chardy, el tenis de Kei hoy brilló y le sirvió para superar a un afinado Becker (4-6, 6-0 y 7-6 en 1 hora y 46 minutos de juego), que fue despedido del Ariake Coliseum con una gran ovación.

Los triunfos de Raonic y Nishikori en el día no solo les acercan a la copa en Tokio, sino también al objetivo de clasificarse por primera vez en su carrera para la Copa de Maestros en Londres. El tenista japonés, con los puntos conseguidos por llegar a la final, se afianza en la sexta plaza de la Race a tan solo quince unidades de Marin Cilic, al que superará si alza el título en casa. Milos, por su parte, ha pasado de encontrarse fuera del top8 a abrazar virtualmente el séptimo escalón del curso, que podría ser la posición con la que encararía la próxima el torneo de Shanghái si Tomas Berdych cae en su partido de semifinales en el torneo de Pekín. En la capital nipona, dos tenistas jóvenes intentando formar parte de la élite del circuito.

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