Nishikori se da otra oportunidad

Javier Méndez desde la ciudad de Madrid

Volátil como el aire que soplaba en la Central de Toronto, pero peligroso como una katana capaz de cortar ese mismo viento. Así fue la puesta en escena de Kei Nishikori en las semifinales de la Rogers Cup, una versión aparentemente frágil que acabó evolucionando en una raqueta letal, eléctrica y mortal. De menos a más. El japonés superó a Stan Wawrinka (7-6, 6-1) sobre la pista dura canadiense para colarse en la tercera final de un ATP Masters 1000 en su carrera.

Lastrado por los problemas físicos (en el costado), el nipón dijo adiós en segunda ronda de Halle sin llegar a saltar a la pista y unas semanas más tarde en Wimbledon abandonaba en octavos de final frente a Marin Cilic. Como en tantas otras ocasiones para Nishikori, la pista dura estadounidense ha sido el bálsamo que ha curado sus heridas y en su primera puesta en escena en la gira de verano peleará por tercera vez por colocarse la etiqueta de Maestro.

Wawrinka obligó al japonés a encomendarse a sus virtudes escapistas. El suizo, con un inicio impecable, se adelantó 1-4. El asiático parecía haber perdido la brújula que le condujo hasta semifinales. Una larga lista de errores y malas decisiones explicaban la ventaja (2-5). Pero Nishikori, con una dosis de talento y algo de suerte con la cinta de la red en momentos importantes, recuperó el break –en blanco– cuando el suizo sacaba para cerrar el set (5-5).

El número 5 del mundo perdió la frescura inicial y a pesar de disfrutar de dos opciones para abrochar la primera manga al resto, Nishikori forzó el tie-break. Y, de nuevo, los errores. A una doble falta del japonés (2-4) respondía otra del suizo con bola de set (6-6). Era la cuarta oportunidad para confirmar el parcial que dejaba escapar Wawrinka. Y el tren pasó para siempre.

Nishikori no sólo cerró el desempate (8-6) sino que aceleró hacia la victoria. En sólo 25 minutos consolidó su candidatura a la final de Toronto en el segundo set. Un 80% de puntos ganados con su primer servicio y convertir las dos opciones de break de las que dispuso fueron suficientes argumentos para avanzar a la última ronda y terminar con una racha de 16 derrotas seguidas ante un rival clasificado entre los 5 mejores del mundo.

En el Mutua Madrid Open 2014, primero, y en Miami este mismo curso, después, frente a Rafa Nadal y Novak Djokovic, respectivamente, se le escapó la posibilidad de levantar el trofeo más importante de su carrera (también cedió en la final del US Open 2014). Hoy Nishikori se ha dado una nueva oportunidad y este domingo está dispuesto a aprovecharla.

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