Nadal no pierde inercia en Wimbledon

Javier Méndez desde la ciudad de Londres

“Es una historia diferente lo de Roland Garros con lo que pueda pasar aquí”. No tiene nada que ver. Ni la más mínima similitud. Así de tajante responde Rafa Nadal, después de un inicio impecable en Wimbledon, dos años después pisar la hierba del All England Club por última vez. En su regreso al manto verde londinense, el español mantuvo la inercia de París. La misma contundencia con su saque; idéntica sentencia con su derecha. Y a John Millman, sin apenas rodaje durante este curso, le tocó pagar los platos en un debut inmaculado del manacorense que desembocó en una hora y 46 minutos en un contundente 6-1, 6-3, 6-2.

Ya son 25 los sets que acumula Nadal sin ceder más de cuatro juegos. Desde que Dominic Thiem lo apartó en cuartos de final de Roma, el No. 2 del mundo se ha mantenido impertérrito. Tajante. Sin importar el estado de forma ni la inspiración del rival, ha demostrado la capacidad para apagar cualquier intento de rebeldía desde el otro lado de la red. Pero aquella contundencia en el pasado más reciente tiene una explicación: “En Roland Garros todo salió mucho mejor de lo que hubiera soñado sin ninguna duda, pero también es verdad que llegaba con una línea muy positiva de juego y, sin que suene arrogante, en mi mejor superficie, donde realmente soy mejor. En esta combinación, sin que asegure lo que al final pasó, tengo más opciones de éxito”.

A pesar de que el color ocre ha dejado paso a los tonos verdes con la entrada del verano, el resultado sigue siendo exactamente el mismo: un dominio apabullante. “Hoy he jugado a un buen nivel”, reconoce después de desmontar al australiano con 33 golpes ganadores. “He hecho las cosas bien, he cometido pocos errores dentro de lo que cabe en esta superficie y he terminado jugando el partido muy agresivo con mi drive. Creo que es el camino que debo seguir”. Una tendencia que lo sitúa no sólo por la reconquista de Wimbledon, sino en la batalla directa por el No. 1 del mundo del mundo, que –como telón de fondo– también atañe a Murray, Djokovic, Wawrinka y el propio Nadal, los cuatro nombres que podrían figurar en los más alto del ranking dentro de dos semanas.

Pero aún es sólo el primer día. “Necesito apuntalar algunas cosas con el servicio, algunos saques concretos”, se autocorrige el día de su retorno a la competición en una superficie que le vio competir por última vez –en Wimbledon– y ganar –en Stuttgart– en 2015. “Por experiencia es una superficie en la que uno no se siente completamente bien. He jugado cinco finales aquí y no se puede pretender tener la sensación de dominar al completo. No es como en tierra, que cuando uno juega bien se siente que domina todo el espacio. Aquí la pelota va demasiado rápido, por lo que el rival siempre tiene la posibilidad de jugar muy agresivo y puede tener éxito”. Precisamente eso es lo que quiere evitar ante su próximo rival, Donald Young.

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