Nadal inclina a Janowicz

Redacción desde la ciudad de Madrid

No hay escudo para estos misiles. Eso debe pensar Rafael Nadal después de tumbar por 7-5 y 6-3 a Jerzy Janowicz en los cuartos de final de París-Bercy tras superar una retahíla de cañonazos bajo la bóveda del último Masters 1000 de la temporada. El español, que peleará por estar en la penúltima ronda del torneo ante Richard Gasquet, compite en Francia pensando en terminar la temporada como número uno del mundo (lo hará si gana el trofeo) y en la opción de sumar a su currículo uno de los dos eventos de la categoría que no posee.

El partido que plantea Janowicz vuelve a evidenciar los sufrimientos de Nadal bajo techo. El polaco, apoyado en las palancas que posee, sirve como un demonio. El primer saque del número 15 mundial en el partido, uno que se marcha fuera por centímetros, viaja a 256 kilómetros por hora, ante el asombro de la grada que se queda boquiabierta. Al mallorquín, sin embargo, no le pilla por sorpresa. Sabe a lo que se enfrenta. Sabe que su rival fue finalista en la pasada edición llegando desde la fase previa. Sabe que protegido por la cubierta de la pista, sin viento que emborrone la trayectoria de sus disparos, Janowicz multiplica su peligro. Preparado para la batalla como llega, el campeón de 13 grandes sobrevive actuando con precisión de cirujano en las bolas claves del partido, un caníbal de las oportunidades, y amurallando su servicio.

Para ganar, Nadal se apoya en buenos saques, como en el duelo anterior frente a Granollers. Desde ahí construye su victoria. Cuando está en apuros, cuando se enfrenta a las distintas bolas de rotura que Janowicz se va procurando, el mallorquín encuentra en el servicio un aliado increíble. Además, por supuesto, muerde al resto como siempre. Aunque al principio sufre horrores cuando su contrario saca, el mallorquín desgrana poco a poco la trayectoria de las bombas hasta que termina radiografiando su ejecución. Leído el servicio, adivinados los movimientos, el partido se torna asequible para el balear, siempre con un patrón en mente.

Su plan se cocina a fuego lento. El español va observando todo lo que hace su rival: como de repente rompe un intercambio con una dejada o como aprieta con sus lacerantes tiros. Janowicz es un cóctel imprevisible. Nada que Nadal no conozca tras más de 10 años en la élite. Analizado el rival, el mallorquín se lanza a por el partido con todo lo que tiene. Con un recital de pulmones y piernas, recuperado el veneno en su derecha, Nadal derriba a Janowicz. En cuartos, Gasquet. Un duelo contra un virtuoso. Para afrontarlo con garantías, no obstante, deberá borrar la tensión que recorrió su cuerpo durante varios trayectos del partido: cuando servía para ganar, por ejemplo, cometió dos extrañas dobles faltas que su rival no supo aprovechar.

Wawrinka y Gasquet, los últimos clasificados para Londres

Suizo y francés cerraron su participación para la Copa de Maestros en la jornada de octavos de final de París-Bercy. Gasquet, que venció a a Nishikori por 6-3 y 6-2, estará por segunda vez en su carrera en la cita que reúne a las ocho mejores raquetas de la temporada. Wawrinka, sin embargo, logró la clasificación por primera vez en su carrera. Curiosamente, los ocho jugadores presentes en los cuartos de final del último Masters 1000 de la temporada son los mismos que pelearán una semana después en Londres por la Copa de Maestros, algo insólito en la historia.

Por otra parte, David Ferrer, vigente campeón del torneo parisino, derrotó con solvencia al francés Gilles Simon (6-2 y 6-3) y se medirá en los cuartos de final al checo Tomas Berdych.

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