Nadal sigue buscando tranquilidad

Rafael Plaza desde la ciudad de Sevilla

Ansiedad, inseguridad y nervios. Todo eso superó Rafael Nadal para ganar 7-6 y 6-3 a Sergiy Stakhovsky en la segunda ronda del Masters 1000 de Montreal y llegar a los octavos de final en su primer partido en pista rápida desde el mes de marzo. El campeón de 14 grandes, que perdió su servicio cuando sacaba por la primera manga con una doble falta y dos abultados errores (con 5-4), tuvo que sobrevivir a un tie-break que posiblemente habría perdido cualquier otro día de este mismo año. Luego, y tras devorar el encuentro de un solo bocado cuando se liberó de toda esa tensión, volvió a ceder su saque buscando ponerle el broche al duelo (con 5-1). En consecuencia, la falta de victorias retrató de nuevo uno de los grandes problemas que persiguen al español en 2015: Nadal sigue penando para negociar las ventajas del marcador y sufriendo horrores en el momento de despedir a sus contrarios, como ocurrió en su estreno en Canadá, consecuencia de una falta de tranquilidad. Camino del Abierto de los Estados Unidos (desde el próximo 31 de agosto), el número nueve pone a prueba en Montreal si su decisión de jugar en julio le impulsa tan alto como espera.

A diferencia de los últimos siete años, el mallorquín no aprovechó la horquilla de semanas entre Wimbledon y la gira estadounidense para descansar y tomar aire antes de lanzarse a competir la recta final de la temporada. Necesitado de victorias, confianza y puntos, encadenado a los peores resultados de toda su carrera, el campeón de 14 grandes aceptó una invitación para disputar el torneo de Hamburgo. Las consecuencias de la victoria ante el italiano Fognini en Alemania deberían quedar subrayadas tras la primera semana en América, que el español comenzó con triunfo ante un rival frío e imprevisible.

Stakhovsky, el número 60 del mundo, se fue alegremente hacia la red cada vez que sacó. Aprovechando que Nadal lleva meses sin acabar de quitarle el óxido a su superlativo pasante de derecha, enredado a menudo en la media pista, el ucraniano asaltó la cinta para dejar que su muñeca hiciese el resto. Entre toques de talento, una buena mezcla de magia y sutilezas, Stakhovsky mantuvo apretado el arranque del cruce durante la primera media hora hasta que ocurrió lo inevitable. En lugar de perder la calma, Nadal esperó pacientemente que los trucos del ucraniano se agotasen para hacerle sentir la presión desde el fondo de la pista. Cuando se jugó desde atrás, el mallorquín atacó reiteradamente el revés a una mano del ucraniano, diana fácil para su pelota alta. Como Stakhosvky no fue capaz de aguantar el tú a tú, desbordado por la intensidad del español, se lanzó al abordaje sin pensarlo un solo segundo (46 subidas a la red). Aunque su apuesta se abrió en canal pronto, el ucraniano nunca dejó de insistir en esa arriesgada vía.

Tras lograr romper el saque de su oponente (con 3-3), el mallorquín encontró en su revés un sólido argumento para combatir esas embestidas directas. Poco a poco, Nadal fue superando las subidas de Stakhovsky con tiros ajustados que hicieron saltar por los aires la intenciones del 60 mundial. El español, fantástico al saque hasta el 5-4 de la primera manga (93% de primeros servicios), emborronó todo lo que había logrado sacando para ganar ese parcial inaugural en un juego lleno de inseguridades (doble falta, derecha sencilla a la red…). De repente, se encontró restando para no perder un set que tenía amarrado y ganando un desempate que nunca debió disputar. Lo mismo de tantas otras tardes este año. Así, y como si superar esos nervios le hubiesen aliviado más que cualquier tranquilizante, el campeón de 14 grandes abrumó a Stakhovsky en el segundo set, uno de los mejores de las últimas semanas. Se colocó 5-1, sirviendo para clasificarse a octavos y… volvió a entregar su saque, enredándose hasta que abrochó la victoria minutos después porque el colchón que se había fabricado era lo suficientemente grande para permitirse un resbalón.

Mañana, Nadal se mide al ruso Youzhny sabiendo que tiene una buena oportunidad para llegar a cuartos en Montreal, donde todo lo que haga sumará para su ránking porque en 2014 no compitió (lesionado en la muñeca). En cualquier caso, la celebración del triunfo en su debut explico cuál es su situación hoy del campeón de 14 grandes. Lo que antes era una rutina ahora es oxígeno: cada victoria en un torneo de la máxima exigencia es como un título para Nadal.

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