Nadal afirma su buen momento

Ander Millan desde la ciudad de Donostia

Novena final que alcanza Rafael Nadal en la temporada 2017. En el ATP 500 de Pekín logró doblegar a Grigor Dimitrov por 6-3, 4-6, 6-1 en dos horas y 16 minutos. Tras el décimo enfrentamiento entre ambos dentro del circuito, el No.1 del mundo situó el bagaje en un 9-1. Será la cuarta vez que intentará cosechar el título en este campeonato y querrá recordar el trofeo que obtuvo hace 12 años venciendo en la final a Guillermo Coria. Las otras dos finales, las perdió ante Novak Djokovic (2013-2015).

Comenzó de manera sólida ante el hombre que le había eliminado el pasado año en este mismo escenario. Su primer golpe estaba funcionando a la maravilla unido a una movilidad de piernas fabulosa y encontrando golpes de alto nivel. Obtuvo el quiebre rápido y cómo comenzó sirviendo, la diferencia en el marcador se aumentó aunque únicamente era un break. Apenas estaba regalando puntos con su saque pero tuvo que salvar dos bolas de break que fueron muy importantes para su condición mental.

Sirvió por el parcial y el búlgaro apenas le planteó lucha significando que en el segundo asalto la concentración del cabeza de serie No.3 estuvo aislada del encuentro. Gozó de nivel en el primer parcial y perdió algo de intensidad tras devaluarse sus opciones. El choque parecía estar terminado cuando el español, dispuso de dos bolas de rotura con 0-2 en contra. Algún fallo de él y el mérito de Grigor por continuar batallando hizo que la semifinal tomase otra dirección.

Había perdido algo de chispa el manacorí en sus piernas y las buenas sensaciones no eran tan considerables. Dimitrov también ascendió su nivel creyéndose que estaba muy vivo y poco a poco fue echando para atrás a Rafa que también cometió más errores no forzados de los esperados. El esfuerzo por parte de los dos estaba siendo muy alto y la situación de augura llegó. Casi alcanzó los siete minutos de duración el juego en el que Nadal servía para continuar vivo en el parcial. Tensión por ambas partes, muchos segundos servicios y un último punto espectacular dieron la manga al búlgaro.

Todo volvía a comenzar para los dos después de llevar una tralla importante sobre la pista. El octavo jugador del mundo, volvió a descentrarse al comienzo del último set y el rey del ránking volvió a ascender su rendimiento. La diferencia fue incrementando y el cuento llegó a la misma historia que en el asalto anterior. No obstante, el final no se repitió y el español logró el doble break. Aun así, con el marcador tan favorable había que sufrir. Intercambios de muchísimo nivel sobre la pista teniendo que levantar un 0-40. Ese fue el último punto de reflexión para Dimitrov ya que después de perder esa oportunidad su depósito se diagnosticaba vacío.

Lo positivo en su actitud era que continuaba dándose ánimos pese a verse muy lejos y con oportunidades mínimas. Tuvo que ver un 15-40 con su servicio nombrando las dos primeras bolas de partido. La primera pudo salvarse pero con un error no forzado, Rafael levantó el brazo en señal de alcanzar la final en Pekín para enfrentarse al ganador entre Nick Kyrgios y Alexander Zverev.

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