Murray no apaga la estrella de David

Redacción desde la ciudad de Madrid

No era una batalla más. No se trataba de un partido habitual en los octavos de final en cualquier torneo, aunque el escenario estuviese decorado por los destellos de oro de un Masters 1000. El cuadro había sido severo con David Ferrer en Shanghái que debía superar, a priori, a todos los miembros del ‘Big Four’ si quería acabar levantando la corona de Maestro en territorio chino. Y el primer peldaño de la abrupta cuesta hacia la cima era Murray. La discreta temporada del escocés provocó un cruce inesperado antes de tiempo con el español, quinto favorito, en la cuarta ronda. Una reedición de la final de 2011. Pero esta vez, la balanza se decantó del lado de David (2-6, 6-1 y 6-2).

“Murray es un jugador que ha ganado dos Grand Slam y que ha estado entre los cuatro primeros entre muchísimos años”, se advertía el alicantino al conocer que el de Dunblane sería su siguiente obstáculo en el camino. El ranking que luce el escocés (top-11) a estas alturas de la temporada sólo es un antifaz. Una máscara de carnaval. Una farsa. Y eso lo sabía bien David Ferrer, que a pesar de todo nunca le ha perdido la cara a los enfrentamientos directos (5-7, antes de la cita en Shanghái).

No obstante, sobre el cemento asiático había algo más que el pase a cuartos de final de un Masters 1000. Algo más que seguir acumulando dosis de confianza en una raqueta que atraviesa un período de dudas. Algo más que sumar un buen número de puntos a sus casilleros. Desde Shanghái se avista Londres, como telón de fondo. La Copa de Maestros. Tanto Ferrer como Murray ultiman sus opciones para estar entre los ocho mejores del curso y su duelo directo era prácticamente el todo o nada. Mermar al enemigo y reforzarse en cuerpo y alma.

Iluminado. En su mejor versión, saltó el escocés a la pista. Como si visualizara el O2 Arena, la majestuosa pista londinense que espera a los Maestros, desde el primer intercambio. Apenas tardó un juego en demostrar su condición de ser uno de los mejores restadores del circuito. Y otro más en confirmarlo, superando incluso una bola de rotura de su rival (2-0). Con el pasillo listo para amarrar la manga, el número once del mundo se comportaba como el top-4 que ha defendido en los últimos años.

Impecable con el servicio, sólido con la derecha e incisivo con el revés paralelo, un túnel directo hacia el éxito. Incluso cuando la bola se dormía en la cinta de la red, le favorecía. Incluso cuando trataba de defenderse ante un drive mortal de David Ferrer, ponía la raqueta para firmar un globo medido que servía para sellar su segundo break en el partido (4-1). Con la magia de siempre y la suerte que le ha faltado durante este curso, Murray apenas tardó algo más de media hora para apuntarse el primer parcial, 6-2.

David Ferrer recortó distancias en el cara a cara con Murray en Shanghái (6-7)

Pero si el británico es uno de los jugadores que mejor se defiende, David Ferrer también comparte este don innato. Su filosofía lleva grabada a fuego durante 14 años como profesional: ‘Siempre una bola más’. Apenas tardó en olvidar el set inicial para desesperar al inspirado. Tanto que después de que el español certificara su primer break del partido (2-0), Murray acabó deshaciendo en mil pedazos su raqueta contra la pista dura de la central de Shanghái.

De repente, casi sin tiempo a asimilarlo había cambiado la trama. Apareció la versión gris del escocés. La de los gestos y los lamentos. Los reproches e imprecaciones al cielo. Ferrer había afinado las cuerdas de su raqueta, ajustado la brújula y activado las piernas. Los intercambios más largos siempre caían de su lado. La respuesta no tardó en llegar en forma de resultado. Una nueva rotura para el de Jávea (5-1). Entre gritos, de furia Murray; de rabia contenida, Ferrer, el partido se estiró hasta la tercera manga. El cielo de Shanghái avecinaba tormenta para teñir el drama de la batalla final.

De nuevo la amenaza. Ferrer es uno de esos jugadores capaces de desesperar hasta los dioses y Murray, una raqueta fácilmente inflamable. El cóctel estaba servido. El escocés amenazaba con estrellar por segunda vez su raqueta contra el cemento, como acto reflejo a lo que ocurría en la pista. El alicantino firmaba un nuevo break también en la tercera manga (2-1).

Cuando Murray más apretaba los dientes y remaba para recuperar la distancia perdida, Ferrer le cerró la puerta para siempre. Tanto que además de defenderse de los dardos del escocés con su servicio, todavía guardaba una bala más para mermar la confianza de Andy. En el séptimo juego apuntilló el partido con un nuevo quiebre (5-2). Ferrer apretó el puño. Había llegado el momento de servir para poner rumbo a los cuartos de final y dar otro paso más hacia Londres. Y no falló (6-2).

Ferrer ya ha olvidado las derrotas prematuras de Shenzhen y Tokio. Recupera el prestigio y la confianza. No ha perdido la luz que ha servido como faro para liderar la resistencia al ‘Big Four’ en los últimos años. Mantiene su condición de top-5. Esta vez, ni siquiera Murray pudo apagar la estrella de David.

  • Eva

    Genial artículo. A Andy nunca le fue bien el juego de David y en cambio a David el juego de Andy le va de maravillas, aunque a veces se trenzan a mordiscones, pero hablo de juego. Son dos Señores y sus partidos son reflejo de ello. Andy aun está inseguro, aunque ha hecho un primer set insuperable….pero Ferru es mucho Ferru, no le tiene miedo a un 1/6, saca sus armas y arremete contra viento y marea…..Chapeau, es un gusto ver jugar a los dos. Y…también pienso que Andy, junto con Rafa y David, tienen el mejor resto del mundo. Y luego les sigue Nole…en mi opinión claro…

© TENNISTOPIC.com 2015. Todos los derechos reservados