Metales a la vista

Dos victorias. Esa es la distancia que separa a Garbiñe Muguruza (6-1 y 6-1 a la japonesa Hibino) y a Carla Suárez (7-6 y 6-3 a Ana Konjuh) de entrar en la pelea por las medallas en los Juegos Olímpicos de Río de Janeiro. La número cuatro, que se medirá con Mónica Puig (6-3 y 6-2 a la rusa Pavlyuchenkova), tiene un cuadro asequible para pensar en grandes cosas durante sus primera cita olímpica. La canaria, con un complicado cruce ante Madison Keys (7-5, 6-7 y 7-6 a la francesa Mladenovic), tiene un panorama bastante más empinado, pero ha demostrado que está sobradamente preparada para aceptar el reto.

“El hecho de poder estar en octavos es una circunstancia positiva para mí”, dijo Carla tras lograr su mejor papel en unos Juegos. “Es la primera vez que gano dos partidos en unos Juegos Olímpicos y sé lo complicado que es conseguirlo. Aquí la gente juega especialmente motivada y con ganas de hacerlo bien por su país”, añadió. “El partido de mañana será complicado. “Todo está muy igualado, pero la línea a seguir es como he jugado hoy en el segundo set o el otro día ante Ivanovic en el tercer set. Intentaré hacerlo desde el principio, teniendo muy claro como tengo que jugar. Físicamente me encuentro bien, tengo la tarde de hoy para poder recuperar y llegar en buenas condiciones”, zanjó la número 12 del mundo.

“Sí”, coincidió Muguruza. “Aquí hay medallas en juego y todo el mundo está más nervioso de lo normal”, aseguró. “Estoy muy contenta porque me he encontrado cómoda y he jugado bien. He estado muy atenta desde el primer punto hasta el último y he hecho lo que tenía que hacer: ganar”, siguió la número cuatro. “Al principio llegué un poco nerviosa a los Juegos, pero la primera victoria me sirvió para salir con más confianza y espero que ahora esta me ayude para el próximo partido. Todo el mundo sabe que no miro los cuadros desde hace años. Sé que juego la siguiente ronda contra Mónica Puig y solo estoy obsesionada con ese partido”, se despidió Muguruza, intentando evadirse de la lógica presión que le provoca el favoritismo.

Algo, en cualquier caso, es inevitable: evitar pensar que las medallas están cerca es como pedirle al agua que no moje. Imposible.

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