Las debutantes sostienen a España

Rafael Plaza desde la ciudad de Madrid

El descenso a Tercera División ya es solo un fantasma ahuyentado. Lara Arruabarrena ganó 6-1, 4-6 y 9-7 a Paula Ormaechea el tercer punto de la serie disputada en Buenos Aires y colocó el Argentina, 0-España, 3 en el cruce por la permanencia en la Segunda División de la Copa Federación. Fue algo más que una victoria para el grupo de Conchita Martínez: sin las tres mejores españolas de la clasificación (Suárez, Muguruza y Soler) y con tres debutantes en el equipo (Arruabarrena, Sorribes y Bolsova), La Armada logró evitar una caída hacia las cloacas de la competición por países más importante del mundo, donde por prestigio y ránking no le correspondía estar. Así, exhibiendo fondo de armario, la selección rompió una racha de tres eliminatorias perdidas (desde abril de 2013 frente a Japón), ganó por primera vez a domicilio en más de cuatro años (febrero de 2011 contra Estonia) y se fabricó la oportunidad de jugar en 2016 por regresar al Grupo Mundial.

“Evidentemente, el objetivo era no descender”, se arrancó Arruabarrena, que en su estreno con España consiguió ganar los dos puntos que afrontó, tomando el testigo de Muguruza, vencedora de sus dos partidos individuales en la pasada eliminatoria frente a Rumanía (derrotó a Begu y a Halep) en Galati. “El año que viene vamos a intentar subir al Grupo Mundial. Tenemos equipo para ganar la competición si estamos todas”, aseguró la tenista de Tolosa, la última de su generación en debutar con la camiseta roja.

En su estreno con la selección, la número 88 del mundo ganó los tres primeros parciales que disputó como la actriz de Hollywood que desfila por la alfombra roja el domingo de los Oscars. A la victoria del sábado (6-0 y 6-1 a Irigoyen) le siguió una primera manga contundente frente a Ormaechea el domingo (otro 6-1). Luego, sin embargo, el pulso se volvió apretado como los nudos de una cuerda. La argentina, que acabó destrozada después de perder ante Sorribes el primer punto del cruce en la jornada inaugural (sacó para hacer suyo el duelo), reaccionó a lo grande abrochando el segundo parcial y remontó un 1-4 en el set decisivo, llegando a procurarse un punto de partido (con 7-6) que Arruabarrena defendió con pericia para coronarse inmediatamente después.

“Cuando he acabado he soltado toda la tensión”, confesó la joven de 23 años, que vio cómo su oponente abandonaba la pista con la toalla cubriéndole la cara, bañada en lágrimas de impotencia. “El partido ha sido muy duro, decidido por pequeños detalles. El 6-1 no era real porque han sido juegos muy competidos. El marcador no ha reflejado la realidad”, prosiguió Arruabarrena, que mezcló momentos valientes con otros dominados por los nervios, tanta era la tensión del momento, tal la presión sobre la pista. “En el tercer set, se ha demostrado que aunque yo consiguiera una ventaja ella la recuperaba… y ha tenido ese punto de partido”, recordó la número uno española. “Las dos estábamos jugando muy bien. Ha sido un partido que ha podido caer de cualquiera lado. Yo quería ganar porque sabía que la eliminatoria se acababa y para ahorrarle trabajo a Sara [Sorribes]. Estaba pensando en hacer un último esfuerzo, en dejarme la vida sobre la pista”.

Después de perder tres eliminatorias consecutivas (República Checa, Polonia y Rumanía) en el quinto partido (dobles), España celebró una victoria que valió triple: fuera de casa, sin las mejores y con tres debutantes que frenaron el desplome de La Armada hacia la Tercera División.

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