Garbiñe toca el cielo en París

Javier Méndez desde la ciudad de Madrid

El eco de la Philippe Chatrier aún vacía reproducía hasta la eternidad los disparos y cañones de la raqueta de Garbiñe Muguruza. Apenas restaban dos horas para que saltase a la pista y el estruendo era el preludio de la sintonía que interpretaría, poco después, ante Serena Williams (7-5, 6-4). Sólo la estadounidense le separaba de tocar el cielo por primera vez en su carrera, de abrazar la copa en Roland Garros, su primer Grand Slam. En una hora y 42 minutos, la española emuló lo que Arantxa Sánchez Vicario había conquistado por última vez para el tenis femenino español hace 18 años.

“Es la final perfecta”, acertó a pronunciar en la central después de firmar la victoria más importante de su carrera. Por escenario, por rival y resultado. Incluso por la manera en la que certificó su primer gran éxito. Un globo sin respuesta que besó la línea, por encima de la mejor jugadora del planeta, le permitió ascender al cielo en París. La mirada incrédula, esperando a que Pascal Maria aprobara que aquella bola había entrado, se transformó en lágrimas de emoción sobre la arena francesa, la misma que había visto levantar el último Grand Slam español.

Más tensión que calidad. Más trabajo que brillo. La final careció de la púrpura de otras tardes. Ni Garbiñe ni Serena se encontraban cómodas bajo el frío manto grisáceo que cubría una jornada más las pistas de Roland Garros y proponía unas condiciones con bola pesada. Como si de un reflejo se tratase, si la estadounidense no concedía facilidades con su servicio, tampoco lo permitía Muguruza. Y cuando lo hizo, tras diez minutos de juego y las dos primeras opciones de break concedidas, la española era capaz de salvar su saque (2-2).

Dejar escapar aquellas oportunidades pasó factura a la número uno del mundo. Muguruza despertó y encontró en los paralelos un pasillo hacia la victoria. Ganadores desde la derecha y el revés, evidenciaban las dificultades para desplazarse por la pista de una Serena que confesó problemas en el aductor. A pesar de que la campeona de 21 Grand Slam concedió el primer break (2-4), enlazó tres juegos consecutivos para recuperar la ventaja cedida (5-4).

Garbiñe puso una marcha más. Los nervios y la presión engordaron su lista de dobles faltas hasta ocho durante todo el partido, pero precisamente en la ruleta del riesgo encontró premio. Buscar las líneas y mover a Serena de su zona de confort le regalaron la gloria. Después de tres bolas set, aseguró el primer parcial (7-5).

En la segunda manga el guión se mantuvo. Se sucedió una batalla de errores y breaks de la que la jugadora de Sam Sumyk salió airosa (3-1). Un 70% de puntos ganados con su primer servicio acompañaron el camino hacia el Olimpo. Serena resistió, se negó a entregarse sobre la arena, pero era demasiado tarde (6-4). El hambre, la ambición y la potencia desde el fondo de Garbiñe terminaron escribiendo una nueva página para el tenis femenino español. Otra vez en París.

  • LoveThirty

    Increíble… qué sufrimiento y qué emoción!! Grande Garbiñe!!

© TENNISTOPIC.com 2015. Todos los derechos reservados