Garbiñe ruge en Singapur

Álvaro Rama desde la ciudad de Madrid

Si hubiera una forma idónea de romper el hielo, podría ser muy parecido a esto: Garbiñe Muguruza estrenó su camino en las WTA Finals de Singapur, el torneo que reúne al final de la temporada a las mejores jugadoras del año, con una demostración de poderío, convencimiento y tenis sin complejos. La caraqueña, quien pese a ser la más joven de todas con 22 años es la segunda cabeza de serie del torneo y figura ya como número 3 del mundo en las listas oficiales, apartó con furia (6-3 7-6(4)) a la checa Lucie Safarova, se sacudió la lógica de los nervios y selló su primer triunfo a cubierto. Así, y tras abandonar la pista con los rasguños justos, Garbiñe se aseguró no sólo la tranquilidad de la victoria -el margen de error es mínimo en una fase de round robin- sino también el oxígeno -al no ceder sets- para coronar desde el primer día el grupo y mirar con confianza al futuro.

Fue un choque de debutantes, un cara a cara esquinado ante la checa, ganadora en el único precedente entre ambas durante un día frío y ventoso en Roland Garros y la única jugadora que le iguala el mérito de competir por ser maestra tanto en modalidad individual como en dobles, toda una muesca de resistencia y versatilidad. Safarova, la última tenista en sellar el billete a Singapur, logró en 2015 lo que siempre había prometido: dotar de regularidad un despliegue siempre vertiginoso hasta asaltar las grandes finales -rozando la copa en Roland Garros- y hacerse un hueco entre la élite -plaza en el top10-. Y en pista cubierta, un escenario donde poca jugadoras lograron un balance positivo durante los últimos cuatro años como logró Lucie, Garbiñe remó hasta marcar el terreno.

En una superficie que invita al juego directo, Muguruza trazó una línea recta desde el primer momento. Su agresividad, una marca de carácter bien marcada, sirvió para sacudirse el acoso de Safarova, empeñada en castigar el revés de la caraqueña con su característica derecha cruzada. Así, con un golpe de zurda que buscaba urgar en las dudas, Muguruza se aferró a un partido donde golpear mejor era casi siempre sinónimo de aguantar y no golpear primero. Con paciencia para tolerar el ritmo de pelota de la checa, Garbiñe dio una demostración de bravura para espantarse los miedos. Su primer set, donde apenas cedió cuatro puntos al servicio pese a no ofrecer grandes porcentanes de primeros (55%), fue una prueba de solidez competitiva y capacidad para arrebatar la iniciativa: sus opciones al resto -rotura en el segundo juego, opciones de quiebre en el tercero y cuarto y otra rotura en el quinto- fueron una tortura para Safarova, ahogada en un agobio continuo.

“Creo que ahora estoy tomando mejores decisiones” indicó Muguruza. “Intento esperar a tener la pelota perfecta para atacar. Tienes que ser agresiva pero dentro de un orden, debes tomar medidas correctas. Puedes ser agresiva y estar jugando tres metros fuera. Estoy trabajando en mi juego y en estar concentrada”. Después, cuando el partido viró -1-0 con rotura de entrada de Safarova en el segundo set- la calma siguió presente. No pestañeó Muguruza hasta igualar el encuentro (3-3), ni entró en pánico cuando el encuentro pasó de estar casi sentenciado (4-3 0-40) con tres opciones para haber sacado para tocar la victoria, a caminar por una senda peligrosa (4-4 15-40), dos veces a un punto de ver a Lucie sacar para igualar la contienda.

Con el encuentro destinado al desempate, Garbiñe se lanza a morir, con la valentía de los elegidos. De zarpazo en zarpazo abrió las primeras grietas, un 3-0 de pura valentía y un final de partido embriagador. Con su servicio, que funcionó como pocas veces (10 aces), logró colocar el 5-3 con una pelota sin retorno y con un majestuoso intercambio de 20 golpes para situarse con bola de partido, prueba de que a la potencia de Muguruza se aúna una gran capacidad de sacrificio.

“Trato de mantener el nivel que llevé este mes cada día. He jugado un buen partido. Recuerdo el encuentro que perdí ante ella y fue duro para mí. Quería salir a pista y tratar de conseguir la victoria. Estoy contenta por cómo ha salido todo” subrayó Muguruza, bombardeada a preguntas sobre la opción de pisar la cima. “No tengo ni idea de cómo se siente una como número 1 ó 2, porque nunca lo he sido. Una tiene que mantener los pies en el suelo y pensar que si estoy en la tercera plaza es porque me he ganado ese puesto. No sé dónde puedo llegar en el ranking pero estoy trabajando no sólo para llegar sino para quedarme”.

En Singapur, donde las mejores compiten para tocar la categoría de maestra, Muguruza forjó un debut soñado y envió un mensaje claro: las primerizas también conocen el camino.

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