Garbiñe marca el camino

Álvaro Rama desde la ciudad de Madrid

La llegada de la calma tras el primer encuentro. Garbiñe Muguruza  ejerció en Kraljevo de número 1 para situar en ventaja a España sobre Serbia y abrir la eliminatoria con seriedad. La victoria de la caraqueña (6-3 6-1) sobre la joven Ivana Jorovic (19 años, 17 del ranking WTA, sustituta de última hora de Bojana Jovanovski en lo que pareció un movimiento táctico para proteger las piernas de la número 2 serbia), dejó en el banquillo español la firma de un seguro en las eliminatorias. Jugando con el público en contra (su única experiencia previa, en la pista cubierta de Galati, se produjo lejos de España), con la responsabilidad de abrir una serie por primera vez (en Rumania saltó a pista en el segundo punto, con la serie ya empinada), y con la sensación de referencia sobre los hombros (ninguna otra top5 en la serie), Muguruza se abrió paso en un partido de los que hay que saber controlar.

Su arranque en ambas mangas fue formidable (4-0 en el primer parcial; 3-0 en el segundo set), marcando la autoridad a domicilio ante una jugadora con el margen justo que perder. Jorovic, sin bagaje en Grupo Mundial y compitiendo por vez primera ante una de las 10 mejores del mundo, quiso competir de tú a tú cuando el marcador ya la enterraba. Si Muguruza salpicó el partido con subidas a la red como una maniobra táctica en proceso, más de una veintena de acercamientos a la cinta acumuló al cerrar el partido, su rival anduvo atenta para comprometer esas acciones. Un festival de globos y tiros pasantes atormentaron a Garbiñe, que en ningún momento miró atrás pese a los golpes recibidos. Una volea de revés expuesta una y otra vez, una mano sin la firmeza necesaria para bloquear las respuestas de la balcánica no frenaron a la de Caracas, convencida del patrón a seguir para sellar el encuentro.

Esa variedad tan añorada en la élite fue un síntoma de personalidad, asumiendo los riesgos de la maniobra. El primer set se enredó sobre manera, pasando del 4-0 a quedar a dos puntos de situar el 4-4 en el marcador. Toda una prueba de sangre fría para quien lleva el control del partido. En el segundo acto, con el viento a favor y una sensación de trabajo hecho, hasta siete pelotas de partido necesarias para cerrar el triunfo. Lejos de perder los papeles o aceptar una rotura tras las oportunidades perdidas, Muguruza bajó el rostro para competir cuantas fueran necesarias. En un día errático, sin despegar la cuenta de tiros ganadores (22) demasiado de la suma de imprecisiones (17), Garbille logró un triunfo sin apenas rasguños.

Así, y tras dejar a España en ventaja, con la responsabilidad ya en manos de Carla Suárez ante Jelena Jankovic, la número 1 local, la calma para Muguruza. Una pieza fiable para la consecución del objetivo.

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