Garbiñe no cae en la trampa

Javier Méndez desde la ciudad de Madrid

Era el peor escenario posible. Madison Keys estaba a sólo dos puntos de cerrar la victoria, ante su público, para certificar un récord de victorias impoluto cada vez que el cuadro había cruzado su nombre con el de Garbiñe Muguruza. Pero la española dio una lección de madurez, competitividad y resistencia. La reciente campeona de Wimbledon exhibió en la pista dura americana su capacidad para reponerse a la adversidad, a tres bolas de partido en contra y a una jugadora que siempre la había sometido a su antojo. Pero este jueves puso fin a la racha de la estadounidense, sellando la victoria por 6-4, 3-6, 7-6(3) para poner rumbo a los cuartos de final de Cincinnati.

El cielo trató de amargar una batalla a todo o nada que se pausó en la tercera manga cuando el marcador lucía igualado 2-2. Y estuvo cerca de lograrlo. El paso por el vestuario no sentó bien a la española que vio cómo la americana amenazó con repetir el mismo resultado que sólo dos semanas antes le había impedido presentarse en la final de Stanford. Un break inicial en la reanudación, confirmado con su saque poco después, pareció asestar un golpe prácticamente definitivo al partido (2-4). Sin embargo, Garbiñe respondió de inmediato para recortar la distancia perdida (4-4).

Era la primera advertencia de Keys: cualquier desliz podría pagarse caro. Aún más a sólo unos juegos de decidirse el choque. La americana insistió en su propuesta ofensiva (terminó con 29 golpes ganadores) para sacar ventaja sobre el servicio de Muguruza. Acortando la pista con paralelos sin respuesta, la estadounidense se acercó a los cuartos de final con su quinto break del encuentro (5-6). Tanto que estuvo a sólo un punto hasta en tres ocasiones con su servicio. Pero fue el momento en el que la No. 6 del mundo sacó su carácter en la pista. Se negó a marcharse de Cincinnati sin decir su última palabra.

Las dotes escapistas de la española le prometieron un tie-break que no dejó escapar. Siempre por delante en el marcador, dominando en cada punto, llevando la iniciativa y sin perder la cara al intercambio de fuego desde el otro lado de la pista, acabó por desquiciar a Keys, que acabó atrapada en su propia trampa. Garbiñe respondió con entidad un día en el que se aseguró, por cuarto torneo consecutivo (Wimbledon, Stanford, Toronto y Cincinnati), estar entre las ocho mejores.

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