Federer inclina a Dimitrov

Rafael Plaza desde la ciudad de Valencia

Es el partido más esperado, un cruce de generaciones enlazadas por el talento como nexo común: si Roger Federer es uno de los mejores jugadores de la historia, uno que ha escrito su nombre con letras de oro durante la última década, Grigor Dimitrov debería ser el tenista que domine el futuro, el líder de la nueva generación que lleva tiempo a la caza del relevo. Sin embargo, la victoria del suizo en los cuartos de final de Basilea (6-3 y 7-6) deja claro que todavía pasará algún tiempo hasta que eso suceda.

De la raqueta de Dimitrov nacen los aciertos en el arranque del encuentro. Rápidamente, como un ciclón, el búlgaro se procura cinco bolas de rotura. Federer se encuentra con un 0-40 de entrada que salva abrigado por su servicio. Luego, es una cita sin especulaciones. Brilla el tino, afilada la puntería, inspirados los artistas. Ambos se retan bajo el techo de Basilea sin renunciar a las armas a las que confían su destino. Aquí no hay especulaciones, hay disparos directos al alma. Es una batalla sin medianías, como ir a la guerra con el escudo destrozado y cruzar un campo sin trincheras. Es Matar o morir.

Federer y Dimitrov se lanzan a gobernar cada intercambio como el león se abalanza sobre su presa. Este, claro, no es un partido cualquiera. En juego está el pase a semifinales de Basilea. También las opciones de Federer por clasificar a la Copa de Maestros y la necesidad que tiene el búlgaro de confirmar que su título en Estocolmo no fue un espejismo, que esta vez sí llama a la puerta para entrar. Por encima de todo, más importante que uno de esos premios, está el orgullo. Es Federer contra Federer. Dimitrov contra Dimitrov. Ahí, en ese terreno, todo se decide por pequeños detalles, pero Federer asesta un zarpazo primero tras superar el abismo inicial, doma el set inaugural y manda un mensaje a su semejante.

Sobre la pista, durante el duelo, queda claro: no hay ningún golpe de Federer que Dimitrov no tenga. Radiografiados todos los tiros, comparados uno a uno, el búlgaro es un nítido reflejo del suizo en el espejo. El número 22 del mundo ha cincelado su repertorio a imagen y semejanza del campeón de 17 grandes. Esos son su saque, derecha y revés, difícil sería atribuir un autor a esos golpes si ambos fuesen dos sombras, sin rostro o rasgos propios. Ese su cortado, el mismo que tantas copas le ha ayudado a levantar. Esa su forma de ejecutar cada tiro, técnicamente idénticos, todavía desiguales en la selección de cada uno de ellos. Pese a ello, entre los dos todavía hay un abismo.

Además del infinito currículo, de una leyenda como hubo pocas en la historia del deporte, Dimitrov carece de la experiencia del suizo. Tiene más piernas, una década de diferencia les separa, pero necesita madurar, curtirse en mil escenarios, para poder soportar compromisos de máxima exigencia, momentos donde hilar coherentemente es clave para amarrar la victoria. El búlgaro, al que apetito no le falta, rompe el saque de Federer al inicio de la segunda manda y soporta entonces el peso del partido. Bajan los aciertos, suben los errores y Dimitrov lleva Federer hasta el 5-3 y 0-40. Son tres bolas de set, tres oportunidades para comenzar de nuevo, tres opciones para que el ganador se decida al mejor de un set.

Al búlgaro, entonces, le entra vértigo. Vomita la ansiedad errando bolas fáciles y dejando tiros cortos, invitaciones para que Federer lime los vértices de la pista. Ahí se acaba el partido. El suizo, que comprende la situación, se lanza a por Dimitrov para desgarrarle. De salvar los tres puntos de set (3-5 y 0-40) pasa a recuperar la desventaja (5-5), asegurar su presencia en el desempate (6-5) y, finalmente, ganar el partido. Algo queda claro: A Federer, todavía, le queda camino por andar. A Dimitrov, mucho por madurar.

  • mfcarton

    Nunca suelo estar en desacuerdo contigo, pero no termino de ver yo tanta similitud como decís entre uno y otro. Voy a terminar dándome por vencido pronto porque los que sabéis sois vosotros, pero no sé, yo veo mucho más rudo el gesto en cualquier tiro de Dimitrov, y por contra tan natural y elástico en Federer… la famosa foto se parece una barbaridad, pero en movimiento es otra cosa, a mi juicio.

© TENNISTOPIC.com 2015. Todos los derechos reservados