Exhibición de número uno

Redacción desde la ciudad de Madrid

Una derecha mortal. De arriba a abajo. Puro veneno. Rosol intenta llegar pero su esfuerzo es en balde. Es la última bola del partido y el reflejo de lo que han sido los 53 minutos anteriores. Djokovic acaba de dar un golpe sobre la mesa. “Soy el número uno del mundo y no lo voy a regalar a cualquier precio”, parece declarar el de Belgrado con cada tiro desde el peloteo inicial. Al checo le ha tocado pagar los platos rotos (6-0 y 6-3). Es la primera ronda del ATP 500 Pekín, un escenario donde Nole no ha perdido nunca.

Caprichos del destino. El hombre que en Wimbledon 2012 despidió a Rafa Nadal hacia su travesía más larga por el desierto (siete meses apartado de las pistas tras sus problemas en la rodilla), podía facilitarle un año más tarde su regreso al número uno. De ganar a Djokovic, el manacorí se habría asegurado el salto al primer cajón de la ATP. El protagonista es Lukas Rosol. Apenas han transcurrido quince meses desde que el checo se presentó al mundo en el All England Tennis Club, cuando ocupaba un lugar lejos de los 100 mejores del planeta. Desde entonces, un buen puñado de victorias de prestigio y el título en Bucarest (ATP 250) le permiten aspirar a finalizar la temporada en el top 40.

Enfrente está el número uno. Mientras va cayendo la tarde en Pekín, el checo salta a la pista para testar a Novak Djokovic. Pero el serbio es un campeón herido. Nadal cuestiona su condición de mejor raqueta del circuito y en su ‘casa’ (el de Belgrado encadena un balance de 15 victorias por ninguna derrota en el torneo chino) no está dispuesto a vender a cualquier precio la primera plaza. En sólo 23 minutos, Nole ya había cerrado la primera manga por 6-0 (sin errores no forzados). En el segundo set tampoco hubo historia. Sin fisuras. Mandando desde el fondo y sólido con su servicio. Sin apenas tiempo para que Rosol reaccionara, el de Belgrado endosó un 3-0 en el segundo parcial en solo diez minutos. Djokovic dominó en su estreno en el ATP 500 de Pekín de principio a fin. Y ya espera a Verdasco.

 >> El dato: Djokovic y Rosol sólo se habían enfrentado una ocasión antes, en el Masters 1000 de Miami esta misma temporada. El serbio tardó el mismo tiempo en Pekín en deshacerse del checo: 53 minutos.

  • lola del castillo

    Todavía recuerdo las alabanzas a Rosol en WB2012. Era imposible ganarle, ningún jugador le hubiera vencido aquella tarde , dacían muchos (incluido el inefable suizo). Personas que se suponen entendidas no contemplaban la posibilidad, que luego fue triste realidad, de que lo que ocurrió aquella tarde es que Nadal estaba lesionado. Y eso que los simples aficionados lo supusimos desde el principio.
    Rosol no puede ganar a los grandes del circuito, salvo que éstos se encuentren enfermos ó lesionados.

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