España muestra el músculo

Álvaro Rama desde la ciudad de Madrid

Misión cumplida. Garbiñe Muguruza ejerció de referencia en Kraljevo para tumbar (6-3 6-4) a Jelena Jankovic, antigua número 1 y mejor tenista local, liderando con fuerza al equipo español en Serbia. La eliminatoria de primera ronda del Grupo Mundial II, resuelta por un contundente 0-3, y su partido ante la serbia, solventado en algo más de una hora, sirvió para probar varias cosas: que las eliminatorias lejos de la tierra batida dejaron de ser un motivo de nervio; que los galones de Muguruza (4-0 en Copa Federación tras los choques disputados en las eliminatorias de Galati y Kraljevo) van tomando un importante cuerpo; y que el potencial del grupo español, único con dos top 10 en todo el mundo aunque en una competición de equipos para una disciplina individual, quedará pendiente de la disponibilidad de las piezas. Ahora, y tras dar el primer paso a toda velocidad en Kraljevo, España se coloca a una eliminatoria de distancia de la meta: el playoff que tendrá lugar los próximos 16 y 17 de septiembre, una llave para regresar al Grupo Mundial, situarse entre los ocho mejores equipos del mundo y tener la opción de pelear por la copa en la temporada 2017.

Por la forma de lograr el billete, sin grandes trompicones y el dominio rara vez en disputa, las conclusiones fueron evidentes. España superó la eliminatoria de Serbia con gran solvencia: sin ceder un set en todo el fin de semana, con grandes sensaciones y desgaste justo de sus principales figuras y dando una impresión clara: pocos equipos cuentan con dos pilares maestros como Garbiñe Muguruza y Carla Suárez, con un grupo humano experimentado a la espalda, suficientes para aspirar a todo.

El rol de Garbiñe para cerrar la serie fue certero, domando con paciencia un partido susceptible de hacer perder los nervios, donde Jankovic rara vez inquietó el marcador de forma serie por méritos de la caraqueña. Un choque para jugadoras curtidas, con vestigios de la soltura de fondo que encumbraron a la balcánica hace casi una década. Si bien Jankovic no pudo alcanzar grandes niveles de definición (ocho tiros ganadores en todo el encuentro), sí exigió a Garbiñe controlar su instinto agresivo. La caraqueña llegó a remontar una rotura en cada parcial (2-0 en el primer set; 2-1 en la segunda manga) y lo hizo siempre de inmediato: respondiendo con un quiebre a cada rotura, un síntoma de serenidad ante los problemas, y aprovechando las cuatro opciones que tuvo para quebrar el saque rival, una capacidad innata para marcar diferencias en los puntos decisivos.

Además, y aceptando el fondo de pista como terreno natural ante Jankovic sin hacer de la red un destino frecuente como en el primer partido (apenas ocho incursiones por las más de 20 del día anterior), durante el fin de semana Garbiñe demostró habilidad táctica para gobernar diferentes tipos de desafío. Un elemento a valorar en el crecimiento de una jugadora con margen de mejora: la habilidad para encontrar y amoldarse a un plan B en función de las circunstancias.

Así, y completando una eliminatoria complicada sin mayores sobresaltos, España marcó con claridad el sello: con presencia plena de efectivos entre los requisitos de un calendario incómodo, las mujeres de Conchita saben optar a todo.

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