Djokovic, pulmones y corazón

Rafael Plaza desde la ciudad de Londres

Sin escudo. Así van a la guerra los valientes como Juan Martín Del Potro. Así se pelea. Así se ataca. Así se lucha. La vida en el campo de batalla, no obstante, es distinta cada día. Novak Djokovic, que tiene tantas trincheras como apetito competitivo, le inclina en el segundo partido de la Copa de Maestros por 6-3, 3-6 y 6-3, se clasifica para semifinales como primero de grupo y deja un duelo aterrador en el horizonte: Delpo se jugará el sábado un puesto en la ronda de los cuatro mejores con Federer, que llega en circunstancias muy similares a la suya, en un partido donde a ambos solo les vale la victoria.

“¡Vamos Juan!”. De las butacas del estadio nacen palabras teñidas de celeste porque la grada habla el idioma materno del argentino. Escuchando cantos de sirena, Londres es Tandil y el Támesis el río Salado, arranca el número cinco mundial. En el primer juego del partido, Del Potro desaprovecha un 15-40 que se procura a manotazos. Sus mensajes al resto acaban ahí porque durante el resto del set gana solo tres puntos más, un pírrico 22% en total (6 de 27). ¿Por qué ocurre eso si el argentino escribe preguntas que no deberían tener respuesta? ¿Cómo es posible que el serbio, que dejó síntomas de agotamiento hace dos días contra Federer porque llega tras ganar sus últimos 18 partidos, esté preparado para cocinarse el alma en esta cruzada?

Sucede lo siguiente: Djokovic seca la dinamita de Delpo. Nadie tiene a estas alturas del año el oxigeno purificado del serbio. Sus pulmones son infinitos. No hay máquina que mida cuánto es capaz de resistir Nole, hasta dónde llega su límite, qué grado de resistencia puede tolerar, cómo puede reponerse de los esfuerzos en noviembre. Rey de la defensa, príncipe del ataque, el número dos del mundo tiene para cada bomba del argentino una adarga donde refugiarse. Cuando Del Potro dispara, cuando arma el brazo, Djokovic ya está colocado en el lugar donde aterriza la bola. En cualquier caso, si el sentido táctico le abandona, sus piernas le llevan volando hacia donde no alcanzan sus ojos. Además, el serbio aprovecha la velocidad de los tiros de su rival, obuses de mortero a más de 180 kilómetros por hora, para devolverlos con el doble de veneno, multiplicada la combinación de potencia y peso, un explosivo mortal. El break, que llega con 3-2 y el balcánico mantiene hasta el final, le sirve para amarrar el primer set del encuentro.

A Del Potro eso le da igual. La línea que separa éxito de fracaso se gobierna a raquetazos, sin importar el marcador. El argentino lo pega todo. No importa si tiene los pies sobre el suelo, plantado en el fondo de la pista, o en movimiento, desplazado por las orillas del cemento azul zafiro. Si algo distingue al argentino del resto de jugadores que no forman parte del llamado Big Four, si algo le señala como el candidato más firme a pelear por los torneos del Grand Slam e incluso el número uno del mundo, es su tenacidad para no flaquear. Al argentino le sobra veneno en los colmillos para hincarlos sin sentir vértigo. Por eso, la segunda manga es suya. Porque firma diez tiros ganadores por solo cuatro errores. Porque consigue remover las dudas del serbio, mover sus temores. Porque además altera la dinámica: en el primer set, que gana Djokovic, Del Potro hace suyos dos de los diez intercambios que duran más de nueve tiros. En el segundo, que lleva la firma del argentino, se embolsa nueve de los diez que se disputan.

A lomos de esa dinámica arranca el tercer set. Como en los cinco últimos enfrentamientos (Shanghái, Wimbledon, Indian Wells, Dubai y Copa de Maestros de 2012), el ganador no levanta los brazos sin sufrir los arañazos de perder un parcial. La derecha cruzada de Del Potro quema. Sus llamas envuelven el 15-40 que se fabrica en los albores de la manga definitiva, idéntica oportunidad a la que tiene al principio del partido. Como entonces, Nole anula la ocasión y reacciona. La victoria se decide en dos detalles. Mandan los servicios (siete puntos al resto gana Djokovic, cinco Del Potro) y cada decisión vale oro. Llegados a ese punto, Djokovic, que tantas veces ha sobrevivido, siete vidas como tiene, se impone porque siempre tiene un recurso más, una derecha planta, un revés cortado o un saque para auxiliarle. En cualquier caso, el partido retrata a dos tenistas impecables, posiblemente dueños del mañana.

Así está la Copa de Maestros

Grupo A

Mañana, no antes de las 15.00 horas: David Ferrer-Stanislas Wawrinka

No antes de las 21.00 horas: Rafael Nadal-Tomas Berdych

Clasificación

Rafael Nadal: 2-0 (sets, 4-0 / juegos, 26-17)

Stanislas Wawrinka: 1-1 (sets, 2-3 / juegos, 30-27)

Tomas Berdych: 1-1 (sets, 3-2 / juegos, 25-26)

David Ferrer: 0-2 (sets, 0-4 / juegos, 13-24)

Grupo B

Roger Federer a Richard Gasquet por 6-4 y 6-4

Novak Djokovic a Juan Martín Del Potro por 6-3, 3-6 y 6-3

Clasificación

Novak Djokovic: 2-0  (sets, 4-2 / juegos, 33-25)

Roger Federer: 1-1 (sets, 3-2 / juegos, 25-25)

Juan Martín Del Potro: 1-1 (sets, 3-3 / juegos, 31-30)

Richard Gasquet: 0-2 (sets, 1-4 / juegos, 22-31)

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