Carreño, corazón y épica

Javier Méndez desde la ciudad de Miami

Hay partidos que además de talento, acierto y tenis exigen corazón para ganar. Y ese tipo de duelos fue el que tuvo que encarar Pablo Carreño en los cuartos de final de Miami ante Kevin Anderson, un jugador con el que había mantenido otras batallas a vida o muerte que se habían decantado del otro lado en el último suspiro. Esta vez la balanza cayó de su lado ante el sudafricano, al que consiguió levantar un punto de partido en el tie-break del set definitivo para acabar imponiéndose por 6-4, 5-7, 7-6(6).

La victoria señala el camino hacia las semifinales en Cayo Vizcaíno, las segundas que el asturiano firma en territorio Masters 1000 (también se coló entre los cuatro mejores en Indian Wells 2017). Además, supone la segunda victoria de su carrera en 23 partidos ante un Top 10 -sólo había ganado al entonces No. 6 Milos Raonic en los octavos de final de Roland Garros 2017 hasta ahora- y evita que el sudafricano alcance las semifinales en un torneo de esta categoría con un récord de 0-10.

A pesar de la épica de un final mágico, Carreño pudo cerrar el encuentro mucho antes. Si hubiese sido capaz de convertir alguno de los dos puntos de partido que dispuso cuando mandaba 6-4, 5-4, 40-15 y saque, pero el sexto cabeza de serie sacó su mejor nivel cuando peor estaba para estirar el duelo hasta el tercer parcial.

El asturiano vengó la derrota que sufrió hace dos semanas en la cuarta ronda de Indian Wells en el tie-break del set definitivo frente a Anderson también por 8-6, tumbando por primera vez al sudafricano. Ahora tratará de buscar una plaza en la última ronda de Miami ante el ganador del duelo que cierra la jornada entre Alexander Zverev y Borna Coric.

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