Un año diferente

Xavi Segura desde la ciudad de Barcelona

Un rollo de cordaje para cada uno de los jugadores, unos cuantos grips, mi caja de herramientas para reparar cualquier desperfecto en la raqueta, plantillas para pintar los logos de las marcas en las cuerdas y, cómo no, mis etiquetas de Main-Draw para que quede constancia la fecha del encordado. En cada viaje con el equipo español de Copa Davis, nada de esto puede faltar en mi maleta. Bueno, algo más, a todo esto añádale una buena dosis de ilusión, un elemento indispensable que siempre vuela conmigo en cada eliminatoria. Sin embargo, este es un año distinto. Por primera vez desde la final de Barcelona en el año 2000, cuando pasé a formar parte del staff del combinado nacional, no estaremos en la primera ronda del Grupo Mundial.

En una semana teñida de Copa Davis, se hace rara una situación que hacía tanto tiempo que no se vivía en el tenis español. No tengo demasiados viajes durante el año (Roland Garros, Madrid, Barcelona, Valencia…), pero esta competición es especial. Se echa en falta en este momento de la temporada respirar el ambiente del equipo, compartir esos diez días de competición con los fisios, el delegado, el jefe de prensa y toda la gente que compone el staff, así como de disfrutar de ese ‘buen rollo’ entre los jugadores, que ha sido una de las claves para haber conseguido tantas Ensaladeras.

Es una experiencia única. A nivel personal, puedo percibir lo que siente un jugador de primer nivel en una competición como esta. Mientras que profesionalmente, lo entiendo como un paso muy importante en mi carrera, ya que es un orgullo representar a mi país de esta manera durante esos días al año. Disfruto preparando todos los detalles minuciosamente para que no falte nada a nivel de materiales. Y es que aunque los jugadores se encargan de llevar sus raquetas, cordajes, grips, antivibradores… con el tiempo aprendes que son un poco despistados.

Cuando el capitán da la lista de seleccionados, lo primero que hago es fijarme en los materiales que emplea cada uno de los miembros del cuarteto escogido. Y es que la experiencia es un grado. Recuerdo algunas eliminatorias, donde me las tenía que apañar para encontrar cordajes para algunos jugadores porque ¡se les había olvidado! Son anécdotas que te ayudan a crecer. Una vez que aterrizamos en las instalaciones, busco la máquina de encordado que Babolat se ha encargado de proporcionarnos como suministrador oficial de la RFET.

Para volver a sentir todas estas emociones habrá que esperar hasta julio, cuando viajemos a Rusia. Es complicado de entender que España no esté en el Grupo Mundial. Prácticamente inexplicable que con tantos jugadores en el top-100 (unos catorce de media cada semana), pero estoy convencido de que el equipo regresará al lugar que se merece. Ahora toca que tanto la federación como los jugadores hagan un esfuerzo y se sienten a hablar, porque lo importante para todos es que España siga estando en lo más alto del tenis mundial.

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