Hasta siempre, Lucas

Xavi Segura desde la ciudad de Barcelona

Ya ha pasado una semana desde que Carlos Moyà anunció que no continuaría como capitán de la Copa Davis, y yo aún sigo en estado de shock. Me sabe mal todo lo que ha pasado. Creo que el tenis español no merece estar en el segundo Grupo Mundial. Tenemos jugadores de sobra para, al menos, mantenernos cada año en la élite mundial. Pero este año no se ha dado nada. No me gusta citar a la buena o mala suerte en el deporte, pero tampoco podemos obviar que es un factor que participa en el juego y, a veces, nos puede acompañar y a veces no.

En Frankfurt, los alemanes fueron superiores. Sólo Feliciano López, durante el segundo partido de la eliminatoria, nos hizo pensar por unos instantes, que nos podíamos reenganchar a la competición, pero al final acabó perdiendo con un Mayer muy inspirado. Tocaba volver a casa, pero con deberes para septiembre.  Tanto Carlos como el resto del equipo, estábamos tranquilos y confiados de que jugáramos contra quien jugáramos para el play-off de descenso, íbamos a mantener la categoría. Pero en Sao Paulo no se dio.

El primer percance, la lesión de Rafa Nadal. Con el ‘Sí’ confirmado de nuestro número uno, Carlos sabía que iba a Brasil con, al menos, uno de sus pesos pesados. Me imagino que su intención era hablar durante el US Open con la mayoría de jugadores para ver quién podía ocupar la otra plaza en el equipo, porque era muy probable que en dobles tenía que escoger a una de nuestras dos parejas más representativas en esta modalidad: Fernando Verdasco & David Marrero y Marcel Granollers & Marc López. A parte de ofrecer un buen rendimiento en dobles, tanto Fernando como Marcel, pueden disputar con garantías los puntos de individual, en el caso qie fuera necesario.

“Carlos Moyà ha sido un excelente capitán y un grandísimo compañero”

Pero no hubo suerte. Rafa se lesionó y no pudo ayudar al equipo en esa eliminatoria. Para un capitán, que sea baje un número uno es todo un contratiempo. Una de las hipótesis que podríamos barajar con la inclusión de Rafa en el equipo, hubiera sido que el propio Nadal ganara los dos partidos suyos, quedándole a Bautista la tarea de ganar uno de sus dos encuentros, cosa que sería bastante factible. El partido de dobles, se sabía a priori que iba a ser muy complicado, aun jugando con los M&M’s, finalistas este año en dos Grand Slam (Roland Garros y US Open).

Carlos, finalmente se presentó en Sao Paulo con un gran equipo, pero en esos momentos llegaba un poco justo para la eliminatoria. Marcel llegó tocado a la concentración, después de disputar la final del torneo neoyorquino contra los hermanos Bryan. Granollers lo intentó todo durante los dos días de entreno que hizo, pero fue sincero y reconoció no estar al cien por cien de condiciones para competir con garantías. Por otro lado, Pablo Andújar  llegó a Brasil sin ritmo de competición, ya que había estado parado unos días por unas molestias en el brazo. De hecho, empezó a coger la raqueta allí.

Teniendo en cuenta la lesión de Marcel, se tuvo que improvisar con la pareja del dobles: Marc López y David Marrero. Este tándem no era la primera vez que jugaba juntos. Habían competido hace algunas temporadas en el circuito, ganando Estoril y Hamburgo en 2010. Pero hacía tres años que no competían juntos y llegaron un poco justos para el partido del sábado. Aun así, y teniendo en cuenta que Pablo no pudo competir al cien por cien, me pareció que disputamos la eliminatoria con unos jugadores de totales garantías. De hecho, estuvimos muy cerca. Si ese match ball de Bellucci no hubiera tocado la línea por fuera… pero no se dio. Esa pelota, sin duda, cambió la eliminatoria. Con un 2-0 arriba afrontas los partidos del sábado y el domingo, de una forma más tranquila, más teniendo en cuenta que en el último partido de la serie se enfrentaban los número dos de cada equipo, siendo Pablo, superior a Dutra Silva tanto en ranking, como en juego.

“Ascender es una labor que tenemos que hacer entre todos”

Pero en Brasil no se dio. El vestuario estaba roto. A pesar que todos, aunque sea sólo por un instante, nos hubiéramos imaginado la posibilidad de bajar, no nos acabábamos de creer lo que había sucedido. Solo teníamos fuerzas para dar ánimos a nuestros jugadores. Unos tíos que viajaron a Brasil sabiendo la responsabilidad que asumían. Tenemos que estar muy orgullosos de ellos. Tanto Roberto, Marc, David y Pablo, lo dieron todo durante la semana. Me parecen cuatro jugadores formidables.

Al igual, me sabe mal que Carlos no siga con nosotros. Para mí ha sido un excelente capitán y un grandísimo compañero. Ni la suerte ni las circunstancias han acompañado a Moyà durante su andadura como capitán de la Copa Davis. Pero Carlos es joven y un enamorado del tenis. Estoy seguro que volverá a sentarse en el banquillo del equipo nacional.  Sao Paulo fue maldito. A pesar de estar a punto de conseguir nuestro objetivo, no pudo ser. Ahora toca ascender a la máxima categoría del tenis mundial. Esta es una labor que tenemos que hacer entre todos.

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