Anabel ha sido algo más que una referente para mí. Cuando yo empezaba a jugar los torneos WTA y a dar mis primeros pasos en los Grand Slam, ella intentaba ayudarme en todo aquello que era nuevo para mí. Ella intentaba hacérmelo ver como un torneo más, me hacía sentirme bien en el circuito, enseñarme cosas que no sabía, siempre intentaba ayudarme y eso cuando eres novata, se agradece mucho. Nunca se olvida.

Con el paso del tiempo fuimos creando una amistad, de esas de las que cuando dejemos de jugar sabes que se seguirán conservando. Anabel ha tenido una trayectoria en individual digna de admirar. Es una jugadora con mucha garra, muy inteligente y con mucha vista dentro de la pista. 11 torneos dan fe de ello. Además ha sido capaz de superar lesiones graves como la de ligamentos cruzados en su rodilla. Se recuperó y volvió a jugar al más alto nivel llegando a estar top 16. Medina demostró un gran espíritu de superación en aquel momento.

He tenido muchísimas anécdotas con ella. Hemos pasado momentos buenos y momentos malos. Pero siempre nos hemos sentido muy unidas y en un mundo de tanta competitividad no es fácil congeniar tan bien con alguien (eso sí, sabiendo que inevitablemente también seríamos rivales en alguna ocasión).

Creo que este adiós a su trayectoria individual, no empaña un gran presente como doblista. Le deseo lo mejor y ojalá pueda cumplir todos los objetivos que ahora se proponga. Estoy segura que una jugadora que ha ganado 2 Grand Slam y una medalla de plata en unos juegos olímpicos lo conseguirá. ¡Mucha suerte Medin!

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