Lo que le ha sucedido a Murray tras ganar Wimbledon es una combinación de muchas cosas. Ser el primer británico campeón en Londres 77 años después de Fred Perry fue un hito. Se ha quedado un poco vacío después de perseguir eso y tener a toda una nación a sus espaldas. Se ha relajado. Imagino que le está costando un poco volver a encontrar el ritmo, tener la misma motivación de antes. No digo que no la vaya a tener más adelante, porque estamos hablando de un grandísimo jugador que acaba de ganar su segundo torneo del Grand Slam y seguro que ganará más, pero ahora mismo no es fácil.

También creo que influye su entrenador. Lendl le está enfocando mucho para ir a por los torneos grandes, olvidándose un poco de los Masters 1000 y de los ATP 500 y 250. Eso es arriesgado porque puede pasarle lo que sucedió en Nueva York. Que juegas con Wawrinka y te gana. La mejor manera de llegar a un Grand Slam es ganando Masters 1000, ganando partidos y adquiriendo esa confianza que dan las victorias. Es fundamental para el tenis hoy en día. Y Lendl le está enfocando demasiado a ser jugador sólo de Grand Slam.

Es imposible ser número uno del mundo si se centra únicamente en ganar torneos del Grand Slam. Es algo que sólo pueden hacer Djokovic y Nadal. Para mí, Murray no es ni Novak ni tampoco Rafa. Puede llegar a serlo, pero ahora mismo no lo es. En cuanto a regularidad, está muy lejos. Rafa ha hecho 12 finales en 13 torneos y ha ganado 10. Djokovic pierde poquísimos partidos. Murray, no sólo este año, es un jugador al que mentalmente le cuesta aguantar un poco más todo el año. Cuando llega la época de tierra batida, por ejemplo, no suele estar en las rondas finales. Djokovic y Nadal son los jugadores más regulares que hay ahora mismo en el circuito. Esa falta de regularidad que tiene no le ayuda para ser número uno del mundo. Grandes puede ganar uno o dos por año, como máximo. Es candidato a ganar tres de ellos, porque en Roland Garros va a ser difícil, pero es un jugador con mucho talento que puede llegar a conquistar dos por año como máximo. Aun así, si el otro lo gana Nadal, el otro Djokovic, y Rafa logra tres o cuatro Masters 1000 y Novak otros tantos, como ha sucedido hasta ahora, no le basta con ganar dos torneos del Grand Slam hoy día para ser número uno del mundo.

Me pasó algo similar cuando gané la Copa Davis en Sevilla. Con 20 años no esperaba llegar a la final del Abierto de Australia, ni de lejos. Murray, en cambio, llevaba ya muchos años rozando el objetivo, haciendo semifinales varias veces y una final, hasta que ha ganado Wimbledon. Es algo que persiguió con mucho ahínco. La Copa Davis se ganó unos años antes, se hizo final el año anterior y yo tenía una edad, 28 años, cuando la conquistamos ante Estados Unidos en La Cartuja. Era la meta que más quería y al ganar la Davis perdí un poco la motivación y el sentido de jugar torneos. Yo tampoco aspiraba a ganar todo, como hace Murray, pero era un jugador consolidado entre los cinco primeros del mundo, venía de jugar tres Masters seguidos a final de año, había terminado varios años entre los diez mejores de la clasificación y el esfuerzo que hice por ganar la Copa Davis me dejó vacío mentalmente.

  • José Manuel Arias

    Esperemos que se recupere pronto de esta desmotivación que explica Charly. Murray es un grande y debe estar con los grandes disputando finales.

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