¿Hasta qué edad puede estirar su carrera un profesional? Es una pregunta sin respuesta. El único límite lo pone el jugador y a nivel físico no hay una norma escrita común que se repita en todos los casos. Desde el Abierto de Estados Unidos trabajo junto a Mikhail Youzhny, un jugador de 31 años. Sinceramente, no creo que ésta sea una edad demasiado elevada para jugar al tenis. Los condicionantes los marca el estilo de vida que se haya adoptado a lo largo de su carrera, que las lesiones le hayan respetado, los buenos hábitos, una vida saludable y, cómo no, que la genética también ponga algo de su parte.

Como ejemplo, Roger Federer. El suizo ha reunido todos estos requisitos que también han sido claves para explicar sus éxitos. En concreto en este caso, no creo que el descenso de sus resultados este curso tenga que ver exclusivamente con los problemas físicos. Sé que ha padecido algunos problemas de espalda, pero probablemente haya otros aspectos que desconozco que puedan explicar el bajón de resultados.

Por otra parte, Tommy Haas es otro de los jugadores veteranos (35 años) que resiste en la élite de la ATP. El alemán ha llevado un estilo de vida saludable y se ha rodeado muy bien de profesionales que le han asesorado y ayudado a prolongar su carrera: buenas recuperaciones, buenos médicos, saber afrontar las lesiones y medir los plazos… Y tampoco hay que restar mérito a su propio esfuerzo por cuidarse y las ganas que ha puesto para llegar hasta esa edad compitiendo al máximo nivel.

Un calendario adecuado (configurado entre el entrenador, los compromisos del jugador y aconsejado por el staff que cuida su físico), completar una recuperación y prevención de lesiones, así como de un tratamiento adecuado, son las labores que asumimos los fisioterapeutas para ayudar a los jugadores a prolongar su estado de forma más óptimo. No hay una edad límite para decir basta. Y a las pruebas me remito. Los veteranos siguen mandando en la ATP.

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