Quizás sea la mayor rivalidad que ha habido en la historia del tenis. Son dos jugadores que han sido lo máximo a nivel mundial, coincidiendo además en la misma época. Ha sido una rivalidad con todo tipo de momentos.

En los inicios, Roger estaba por encima de Nadal porque él era más jovencito. Todos recordamos esa final de Miami cuando Rafa ganaba dos sets a cero y acabó remontando Federer. Poco a poco, fue entrando en juego y consiguió victorias sobre él importantísimas. La final de Wimbledon de las cinco horas que ganó Rafa en el quinto set es el mejor ejemplo.

Luego, con el paso del tiempo, fue comiéndole terreno. Llegó la época en la que parecía que Federer no podía jugar con Rafa. Daba igual la superficie en la que se enfrentaran porque era como si le tuviese comida la cabeza. No encontraba manera de poder tomarle la medida.

Ahora, Rafa está en uno de sus mejores momentos, posiblemente su momento más alto de tenis, y Federer tiene una edad en la que se le hacen los partidos muy duros ante Nadal. Es complicado para él tener que estar en la pista tanto tiempo para ganarle. Ya sabemos que el juego del mallorquín es muy incómodo para Roger. Al ser zurdo, le castiga muchísimo su revés con bolas altas y para derrotarle tiene que sufrir demasiado. Parece, por momentos, que Federer no está dispuesto a pagar ese peaje necesario para tumbar a Nadal.

En consecuencia, es una batalla muy bonita entre los dos. Roger es el mejor de la historia y Rafa puede ser que sea el mejor de la historia si sigue con los números que está teniendo. Eso deja algo claro: que han coincidido dos fenómenos en la misma época y que nadie sabría qué habría sucedido si el destino no los hubiese juntado. Quizás, de no haberse encontrado en el camino no habrían tenido la motivación para querer ser mejores y conseguir todo esto. Son todo un ejemplo.

© TENNISTOPIC.com 2015. Todos los derechos reservados