Debuté por primera vez con el equipo de Copa Federación en la primera eliminatoria de 2012 que jugamos en Moscú contra Rusia. La realidad es que no recuerdo exactamente cómo recibí la noticia, pero jugar por España siempre había sido un sueño para mí. El hecho de enfrentarme contra Rusia, sabiendo que estarían Maria Sharapova y Svetlana Kuznetsova porque tenían que ir para poder jugar en los Juegos Olímpicos, fue una experiencia muy buena. Eso sí, pequé de novata: el viernes, durante el sorteo, no sabía qué hacer. Ni siquiera a quién le tenía que dar la mano…

Anécdotas al margen, esta competición es diferente a todas. Personalmente, no renunciaría a día de hoy a ir convocada con el equipo. No sé las circunstancias que puede haber en el futuro, pero para mí es una ilusión y un orgullo representar a mi país. También es cierto que el calendario está muy apretado y muchas veces es un poco complicado estar en todos lados, pero intentas olvidarte de eso al saber que estas defendiendo a un país completo. Además, aquí salimos un poco de la rutina que llevamos durante todo el año, de jugar solas en individuales. Es diferente.

La presión también es distinta, de eso no hay duda. Se nota a nivel mental mucho más. No piensas solo en el equipo que está aquí apoyando, piensas en que detrás de ti hay un país. En lugar de poner Silvia Soler Espinosa, en la camiseta pone España. Y eso es un peso añadido. Es una presión extra, pero también una motivación añadida. Miras al banquillo y están todos ahí animando después de una semana especial. Es algo que me motiva. A nivel individual hay momentos difíciles de los que cuesta salir un poco más. Jugando por equipos te olvidas de todo esto. Si pierde, pierde el equipo. Por eso, intentas sacar fuerzas de donde no las hay. Y yo, en esta competición, me crezco porque me encanta. Soy una enamorada de ella.

© TENNISTOPIC.com 2015. Todos los derechos reservados