“Como dejar un Ferrari en el garaje”. El sutil paralelismo, utilizado por Stepanek tras cerrar la final ante Lajovic, ilustra lo que significó no utilizar a Djokovic en el dobles. La final, por supuesto, se podía haber perdido aunque el número dos del mundo hubiese jugado los tres días del fin de semana. Ni la presencia de Nole el sábado garantizaba la victoria ante una pareja que aterrizaba tras ganar 13 de los 14 partidos en los que habían unido sus raquetas en Copa Davis ni aseguraba que el cuerpo del serbio no quedase demasiado arañado para competir con garantías el domingo en el duelo de números uno que debía medirle a Berdych tras más de 80 encuentros en la temporada. En cualquier caso, fue una decisión rara. Tras el parte de guerra inicial, sin Tipsarevic, lesionado, y sin Troicki, sancionado, la única opción real para ganar la Ensaladera era que el campeón de seis grandes jugase tres puntos en menos de 72 horas. La serie, realmente, enfrentaba a un jugador contra una nación: Djokovic contra la República Checa.

Y todos le esperaban, pero Novak eligió no jugar el dobles. Fue una decisión del jugador, no del capitán. El vestuario checo, por ejemplo, no imaginaba otra posibilidad. Berdych y Stepanek, el binomio casi invencible, estaban preparados para batallar contra el maestro de maestros el sábado en un partido a muerte que debía inclinar la balanza para uno de los lados de forma casi definitiva. Incluso Nenad Zimonjic, su teórica pareja, había dejado entrever durante los días previos que el capitán rompería la dupla habitual para dejar paso al campeón. “Todo habría sido diferente con Novak porque él resta mucho mejor”, declaró el número 14 de la modalidad tras firmar un partido gris junto a Bozoljac, más inspirado. Con Serbia jugándose la vida a una carta, Djokovic apareció por el banquillo durante unos minutos, apenas un par de juegos, y no volvió a estar junto al resto del equipo para apoyar la misión imposible de los locales. Posiblemente, pasó la tarde entrenando para el duelo ante Berdych, pero fue otra decisión rara. En el quinto punto de la serie, con Lajovic siendo arrollado por Stepanek, Djokovic estuvo desde el inicio de la segunda manga hasta el final del encuentro apoyando al joven de 23 años.

“Estoy aquí, pese a lo exhausto que me encuentro después de una temporada tan larga, porque es una oportunidad histórica de ganar la Ensaladera en casa”. Ese discurso de Nole, pronunciado el jueves tras el sorteo, cuando ya era oficial que Lajovic, un tenista sin huella en el circuito, situado en el escalón 117 de la tabla, era el encargado de suplir a Tipsarevic, parecía toda una declaración de intenciones. Todos le imaginaban echándose a Serbia a la espalda. Peleando contra viento y marea. Anulando el cansancio físico y la fatiga mental. Jugando dobles e individuales. Y, posiblemente, erigiéndose como el héroe que es. No fue así.

En cualquier caso, Djokovic ganó sus dos partidos sin ceder un set, de menos a más contra Stepanek el viernes y rebosante de energía ayer ante Berdych en una batalla fantástica. Es una incógnita por qué decidió no lanzarse a competir en el dobles. Quizás, y como explicó Obradovic cuando fue cuestionado por ello, el número dos estaba preparado para hacer un esfuerzo en individuales, pero no le alcanzaba físicamente para jugar el dobles. Sin embargo, después de verle pelear a la velocidad de la luz ante el número siete del mundo, después de ver cómo el propio Berdych jugaba tres días seguidos superando el cansancio (sumaba 77 partidos en 2013 por los 81 de Djokovic, por lo que la diferencia entre ambos era mínima), o cómo Stepanek, cerca de los 35 años, hacía lo mismo sin verse agrietado, la teoría pierde un poco de peso. O quizás, tras mucho tiempo sin jugar por parejas y ante unos rivales de semejante envergadura, a Nole le pesó la responsabilidad de jugarse la Ensaladera a un partido en un terreno donde no está habituado a moverse, corriendo el riesgo de inclinarse en casa ante las 18.000 gargantas que le han venerado durante toda la eliminatoria. Muy extraña sería esta última opción viniendo de un hambriento campeón cuya frontera siempre ha sido el cielo.

  • lola del castillo

    La única explicación es que Novak no se sentía capaz de jugar los tres partidos y ganar al menos los dos individuales. Novak es el jugador con mejor físico del circuito de largo. Lo demostró en el AO 12 . pero semejantes hombradas no se repiten todos los días.
    Está comprobado que un jugador que participa en la Copa de Maestros y en la final de C Davis debe elegir en qué conmpetición echar el resto. Novak eligió la Copa de Maestros (para tristeza nuestra), lo dió todo, demostró una gran superioridad sobre Nadal (que era lo que buscaba), pero lo pagó en Belgrado. A pesar de su enorme fortaleza física no tenía gasolina para afrontar tres partidos a cinco setes en tres días consecutivos.
    Aún recuerdo la final de la Copa Davis de 2008 en Mar del Plata, cuando del Potro llegó cansado de la Copa de Maestros y perdió el partido contra Feliciano y no jugó el domingo
    En 2010, cuando Serbia ganó la Copa Davis , Novak pasó de perfil por la Copa de Maestros, reservándose para la final de la Davis. En 2013, ya no es la primera final para Novak y tenía la rabia de demostrar a todos que él es tan bueno ´como Nadal, y que a pesar de haber perdidio el número uno, puede ganarle. Novak tenía más interés en su orgullo individual , que en que la selección de Serbia ganara la segunda Copa Davis de su historia.
    Novak sabía que si su país tenía alguna posibilidad de ganar, pasaba porque él lo jugara todo, y que para ello debía dosificarse en Londres.POdía elegir y eligió.

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