Con siete años mi padre me puso por primera vez una raqueta en la mano. En su fuero interno soñaba con una hija tenista. En 1995 Arantxa Sánchez Vicario conseguía el número uno del mundo. Ese mismo año Conchita Martínez llegó a ser la número dos. Sí, mi padre soñaba con que su hija fuera algún día como ellas.

Dos números uno del tenis español que tuvieron una sucesora. No fue a nivel de títulos, ni tampoco de posición en el ránking, pero Anabel Medina heredó de Arantxa y Conchita el espíritu olímpico. De Barcelona, Atlanta, Atenas y Pekín el equipo español volvió con la medalla de plata en dobles femenino al cuello. Buena culpa de ello la tiene Vivi Ruano. En Atenas 2004 se subió al segundo escalón del podio junto a Conchita Martínez. En Pekín 2008 ganó idéntico metal, aunque a su lado estaba Anabel Medina. La transición estaba hecha de mano  de la mejor doblista española de la historia, Vivi Ruano.

Arantxa Sánchez Vicario, Conchita Martínez y Vivi Ruano, las tres nacieron a principios de los 70. La siguiente generación de tenistas nació una época más tarde. Las que empezaron siendo unas niñas al lado de las grandes leyendas del tenis español, Lourdes Domínguez (69) y Anabel Medina (100) ya no lo son tanto y apuran sus últimos raquetazos. Ya han pasado la treintena, pero en el top-100 sigue habiendo hueco para ellas.

Y aunque la sombra de las tres pioneras es alargada, a finales de los 80 nació la que estaba llamada a liderar una nueva generación. Carla Suárez ha conseguido acabar 2013 como número 17. Un gran año de la canaria que se encuentra en el mejor momento de su carrera. De su quinta también son Silvia Soler Espinosa (82) y Estrella Cabeza (115). En su palmarés haber formado parte de las cien mejores tenistas del momento.

Pero una nueva generación llega pisando fuerte. Con 21 años David Ferrer era el número 71 del mundo. Con 20 y 21 respectivamente, Garbiñe Muguruza y Tita Torró han acabado 2013 en los puestos 63 y 64. Lara Arruabarrena (102) roza el Top 100. Lara y Tita apenas contaban con unos meses de vida cuando la flecha olímpica sobrevoló el estadio de Montjuic. Ese verano de 1992, Arancha y Conchita se colgaron medalla de plata en el dobles. Ese verano Arancha también se hizo con el bronce individual. Garbiñe, Lara y Tita no vivieron Barcelona pero abanderan a toda una generación de niños que nacieron tras los únicos Juegos Olímpicos que se han celebrado en nuestro país.

Garbiñe, Tita y Lara son el futuro de nuestro tenis. ¿Llamadas a grandes triunfos? No lo sé, pero sí a grandes alegrías. Carla, Silvia y Estrella son el presente, están en la mejor edad. Lourdes y Anabel son la experiencia. El esfuerzo, la pasión por el tenis, el estar entre las 100 mejores pasados los 30.

Ni son todas las que están ni están todas las que son. En sus manos está el futuro del tenis español. Ellas son las ocho tenistas que ocupan el top-115 del ránking WTA. En nuestras manos también está el futuro del tenis femenino. Porque papá, al final tu hija no salió tenista, pero no te preocupes, porque seguro que alguna de las que hemos nombrado vuelve a poner el nombre del tenis español en lo más alto. Ellas también saben dar alegrías. En nuestras manos está elegir verlo.

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