Arden las redes sociales entre confusión, sorpresa y decepción. Mucha decepción. En nuestro TL de Twitter (@tennistopic_) se repite una frase en bucle: “Maria, no me jodas”. Sharapova acababa de confesar, en directo, con más de 20.000 usuarios presenciando a través del streaming habilitado en su página web oficial, un positivo por dopaje detectado durante el pasado Abierto de Australia. De inmediato, el discurso seguido exclusivamente por fans de la rusa y periodistas especializados, se convierte en un nuevo capítulo de la historia oscura del deporte.

Era una tarde en la que los rumores señalaban un posible adiós a una leyenda entre laureles y aplausos. Maria Sharapova, una de las diez mujeres que a lo largo de toda la historia había enlazado los cuatro Grand Slam, como Graf, Navratilova o Evert, convocaba a los medios para leer un importante comunicado. ¿Retirada por falta de ambición? ¿Un embarazo, tal vez? Las hipótesis que se barajaban sobre aquel trascendental aviso que la rusa debía comunicar este 7 de marzo eran tan múltiples como variopintas. Pero nada de eso. Ni hastío, ni llamada de la naturaleza. Desde el atril lanzó una nueva puñalada al tenis y al deporte, en general.

El motivo era el mismo que manchó la carrera de otros ángeles caídos como Lance Armstrong, Marion Jones o en territorio nacional, Marta Dominguez. Campeones de ciencia ficción, fábricas de ilusión, espejos sociales rotos, que huyeron del Olimpo por la salida de emergencia. “No quiero que mi carrera termine de esta manera”, confesaba la propia Maria Sharapova, consciente de que las sombras ya oscurecen una trayectoria de luces y colores hasta entonces inmaculados.

A la rusa le honra dar la cara, pero nada le exime de lo que calificó como “gran error”. Ahora, su defensa reside únicamente en acogerse al recurrido “yo no lo sabía”, un argumento demasiado endeble para la deportista mejor pagada durante la última década, una de las raquetas mejor asesoradas del circuito, con un staff de profesionales de primer nivel mundial. “Mi cliente cree que como deportista profesional es una obligación conocer todo lo que entra en su cuerpo”, reconoce el abogado de la defensa, John Haggerty, en una entrevista que recoge Sport Illustrated.

Sin embargo, se acoge a que tan sólo habían transcurrido 25 días desde que se había prohibido el consumo de este medicamento. Y es que este caso pone sobre la mesa un eterno debate sobre el dopaje. La ingesta de la sustancia, Mildronate, era habitual en la rusa desde 2006. Diez años después, la WADA (Agencia Mundial Antidopaje) la coloca en la lista negra. ¿Y qué pasa con las temporadas doradas, en las que se benefició de aquellos efectos? ¿Por qué antes sí valía y ahora no?

En menos de 24 horas, las marcas comerciales más importantes ya se han apresurado a retirar sus patrocinios (Nike, Porsche, Tag Heuer…). Es el caramelo más amargo de Sugarpova. Irremediablemente, el mundo del tenis llora la caída de un mito y grita al unísono un mismo lamento: “Maria, no me jodas”.

  • luis28015

    ahora nos rasgamos las vestiduras,,,y los españoles???todos limpitos ?? chavalote,,no me jodas,,,

    • Sandro, el payaso baneado

      El chavalote habla sobre Sharapova, que es de quien trata la noticia. Además, nombra a Marta Domínguez, uno de los casos más relevantes de los últimos años. A quien pillan, pillado queda. Y a quien no, bien por él, por no doparse, o por no ser pillado. Lo demás quizás sea tu complejo con los españoles.

  • luis28015

    Sandro,,,amigo ,,,soy madrileño,,he sido tenista profesional,,y aquí nos conocemos todos,,,, me parece muy triste y muy cobarde cebarse con el que han pillado cuando otros muchos han hecho lo mismo…piensa en retiradas prematuras,,en musculos sorprendentemente deshinchados,,,el tenis es un deporte global,,el patriotismo para los deportes de equipo,,

    • Sandro, el payaso baneado

      Hay muchos españoles acomplejados con otros españoles, no es exclusivo de extranjeros.

      No se trata de cebarse con nadie, se trata de castigar al que se pilla. Y si otros han hecho lo mismo y no les han pillado: 1º, bien por ellos que no les han pillado, y 2º, algo tendría que cambiar para que esos a quienes no pillan no se vayan de rositas.

      Yo ni he sido deportista profesional ni lo soy, precisamente por eso no me los conozco a todos. Precisamente por eso no entiendo por qué los que sí se conocen no destapan a esos culpables no pillados. Sonará duro, pero es así: el que conoce casos de gente que se dopa y no los denuncia, es tan culpable como el que se dopa.

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