A estas alturas nadie va a descubrir a Nicolas Mahut. Todos saben acerca de la daga que se le clavó en París, hace dos temporadas, tras perder por un suspiro junto a Michael Llodra la final de dobles de Roland Garros. También conocen que la dupla que formó junto a Pierre Hugues Herbert fue derrotada en Melbourne por unos villanos convertidos en héroes justo en el momento propicio. Conocemos de sobra los éxitos y los fracasos del veterano tenista de Angers. Nunca olvidaré su cara tras ceder ante John Isner el partido más largo de la historia del tenis. Ni sus lágrimas de alegría tras abrochar en el césped de Rosmalen su primer título ATP en modalidad individual.

Mahut, que conoce el sinsabor como pocos en el actual circuito, vuelve a intentarlo. No ceja en su empeño. Nicolas Mahut quiere ser campeón de Grand Slam. Con el joven Herbert al mismo de la red disputará mañana la segunda final de major del curso, también la segunda como tándem, tras la perdida en el Abierto de Australia ante los italianos Bolelli-Fognini. En Melbourne, los problemas físicos lastraron al más bisoño de la pareja, que cuajó una final realmente decepcionante, pero en el cemento neoyorquino la dupla francesa tendrá una inmejorable oportunidad de resarcirse. Ninguna combinación francesa ganó jamás el Abierto de los Estados Unidos en la modalidad de dobles. Nico y Pierre quieren romper la racha. Salvaron una bola de partido en octavos de final frente al croata Pavic y el neozelandés Venus y desde entonces cada partido ha sido una exhibición digna de ser paladeada con mimo.

En la final esperan el británico Jamie Murray y el australiano John Peers, que representan la eficiencia elevada al máximo nivel. No son excelsos en ninguna faceta del juego ni tienen un golpe que pueda desequilibrar un partido, pero aprovecharán cualquier debilidad del rival para crear ventajas. Finalistas en la pasada edición de Wimbledon, han demostrado que su actuación en el césped londinense no fue casualidad. Por segunda temporada consecutiva, los cuatro Grand Slams tendrán diferentes ganadores. Y los que cerrarán el círculo y levantarán la copa en Flushing Meadows serán Mahut y Herbert. ¿Por qué? Porque los cuentos de hadas, como el de Nico, tienen que tener un final feliz.

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