Acabamos de entrar en la primera semana de la historia con dos españoles en el podio de la clasificación ATP. Hay que felicitar, por tanto, a Rafa Nadal y David Ferrer por la coincidencia en el tiempo de su retorno a la mejor posición que jamás alcanzaron: primero y tercero, respectivamente.  Todo ello aunque en la gira asiática ninguno haya vivido su mejor momento de la temporada.

Pero en esta última semana de transición (con todo el respeto para los ATP 250 que se juegan), antes de entrar en la recta final apasionante del curso con cuatro semanas sin descanso, si incluimos la final de la Copa Davis entre Serbia y la República Checa, quiero reflexionar sobre el momento actual de los cinco últimos campeones de torneos de Grand Slam. Como se verá en los siguientes párrafos tienen poco en común.

El que más incertidumbre plantea es Roger Federer, que el pasado sábado anunció la ruptura inmediata con su entrenador Paul Annacone,  el único profesional que ha ganado majors con los dos que encabezan la relación, nueve con Pete Sampras y Wimbledon 2012 con Federer. El suizo cambió antes de raqueta, pero su nivel competitivo no mejoró. Inicia con la misma solvencia de siempre los torneos, pero sus tropiezos llegan muy pronto. En el horizonte está la lucha contra el tiempo ayudado por su enorme clase de cara a 2014, pero antes tiene un serio problema que solventar y que puede tener su repercusión en lo que venga después: la clasificación para la Copa de Maestros de Londres.

“Ocurra lo que ocurra de aquí a final de temporada, este será un buen año”. La frase la pronunció Nadal tras conquistar Roland Garros por octava vez. Y desde entonces le han llegado éxitos muy importantes. Ha recuperado el número uno y lo tiene muy favorable para final de año, pero fiel a la tradición española no ha tenido oportunidad de saborearlo con más éxitos. Ha venido acompañado de derrotas con su anterior poseedor, el serbio Novak Djokovic, y con el argentino Juan Martín Del Potro. El manacorense no ha hecho declaraciones que permitan deducir hasta qué punto le han preocupado estos contratiempos, que, en buena lógica, podían esperarse. Su objetivo destacado inmediato mira también a Londres, pues debe pelear por conseguir el trofeo más destacado que falta en su palmarés, el título de Maestro. Con ello igualaría al palmarés más completo de la historia, que tiene Andre Agassi.

Llegamos a Djokovic, es el jugador más en forma en estos momentos y además, dolido por su salida del ático ATP, se ha propuesto demostrar que está en disposición de volver a residir en él. Es el que tiene una agenda más repleta de compromisos oficiales de aquí a final de campaña, con esa cita en Belgrado por la Ensaladera, después de acabar pidiendo perdón a su país cuando se le escapó la medalla de bronce en Londres 2012, a manos de Del Potro. Poco más se puede añadir de Nole, que ha recuperado la motivación que pareció abandonarle en los meses anteriores.

Del Potro ha vuelto a asombrar al mundo con su derecha en la gira asiática. Creíamos ver al jugador que remontó a Federer en la final de Nueva York 2009. Y menos mal que lo hizo porque, en caso contrario, estaríamos hablando de un hombre negado con las finales. Se le han escapado sin título una Copa de Maestros, tres Masters 1000 y dos Copas Davis. Ha quedado claro que su nivel más alto de juego, sobre todo en rápida, no queda atrás del de nadie, pero claramente le deben quitar el sueño la conjunción de lesiones, falta de regularidad y poca fortuna a la hora de seleccionar calendarios y picos de forma.

Por último, aunque tiene previsto empezar a entrenar antes de la llegada de 2014, no vamos a ver competir hasta que caiga el telón de la temporada a Andy Murray. El escocés se perderá la cita de Maestros de la ciudad donde reside. Se recupera de un paso por el quirófano para curar su lesión de espalda. También realizó una declaración llena de contenido. Vino a decir que cuando se ha peleado tanto por un objetivo, al lograrlo se pierde motivación. Esa meta era la finalizada conquista de Wimbledon. Todo ello me deja la duda de si volveremos a ver la mejor versión del campeón olímpico. Creo que la respuesta estará en su entrenador, Ivan Lendl. Mientras siga a su lado podemos tener esperanzas. El problema es si considera que su alumno ya no está en disposición de asimilar más.

Incógnitas, esperanzas, preocupaciones, ilusiones, que se irán despejando semana a semana a partir ya de la próxima.

  • lola del castillo

    Realmente Novak lo tiene muy favorable de cara a las temporadas venideras. Es el único que no tiene problemas físicos,, y salvo que los tenga en los años venideros , no va a tener rival. Federer,ya nota el paso del tiempo inexorable, Nadal está tente mientras cobro con su rodilla, y seguro que en 2014 tendrá que hacer algún parón. Murray es una incógnita por el resultado de su operación,la recuperación de nivel y de motivaciones (siempre ha pecado de indolencia), y del Potro tiene un físico fragil , afecto a las lesiones. El único realmente sólido según la perspectiva actual es Novak, siento decirlo.
    Para Nadal cada título es un regalo muy especial porque puede ser el último, y es seguro que 2014 no será ni de lejos tanbueno como el excepcional e inesperado 2013. Nadal no ha tenido dos años seguidos sin lesión importante que le pare. Y no creo que la cosa vaya a mejor.

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