Sucede en apenas unos instantes. En una modalidad como la del dobles, un partido puede decidirse por detalles. Y es precisamente lo que ocurrió en la Margaret Court Arena en el partido que disputaban el brasileño Marcelo Melo y el croata Ivan Dodig ante los franceses Pierre Hugues Herbert y Nicolas Mahut. Encuentro disputado, con alternativas en el marcador pero que en todo momento mantuvo un gran nivel de juego. El poco público asistente a la segunda pista de mayor importancia en Melbourne Park disfrutó de un gran espectáculo que merecía un final a la altura: el desempate del tercer set. En el momento clave, cuando los errores se pagan caros, apareció un hombre que cambió el partido.

Les pondré en situación. 5-2 para el croata y el brasileño en el tie-break. Turno de servicio para Herbert, que no conecta el primer saque. Pone el segundo en juego a una velocidad media, complicado quizá si restase Melo pero tremendamente asequible para Dodig, un as de la devolución en la modalidad. El resto va al clavo e Ivan tira la raqueta. Todavía disfrutaban de ventaja y en caso de que perdiesen el siguiente punto todavía podrían cerrar el partido con el saque, pero Dodig era consciente de que habían perdido una gran oportunidad. A partir de ese momento, una serie de catastróficas desdichas, pero en esta ocasión no fueron de Lemony Snicket, sino del propio Dodig y su compatriota Melo. Servicio asesino del joven Pierre Hugues y 5-4. Sirve Marcelo, doble falta. Marcador igualado. Y en el undécimo punto, Herbert se transforma en un tenista capaz de cubrir toda la pista y de obligar a volear a sus oponentes hasta que cometan el error en la red. Con saque para ganar y completar la remontada, Mahut no falla. Gran saque y resto que se queda en la cinta. Detalles.

La alegría de Herbert y Mahut, que en su primer torneo de Grand Slam como pareja están a un solo partido del título, contrastaba con la tristeza de Dodig y Melo, que habían perdido una oportunidad única para alcanzar su segunda final en un major. Del espectáculo de la Margaret Court Arena pasamos al errático encuentro que se disputó en la pista central de Melbourne Park. Allí, Bolelli y Fognini durmieron el partido y sacaron del torneo a Horia Tecau y Jean Julien Rojer, que se plantaron en semifinales batiendo a parejas duras como Butorac-Groth o Inglot-Mergea. Los italianos, siempre con ese aire de pasotismo que les envuelve, acabaron controlando el partido desde el fondo de pista, obligando a los especialistas del dobles a jugar a su ritmo. No fue una victoria brillante, pero al fin y al cabo es una victoria que les coloca a solo un triunfo de ganar el Abierto de Australia.

En la final del sábado chocarán dos estilos contrapuestos. Por un lado, estarán los héroes, los franceses. Tenistas elegantes, con clase y en busca del gran objetivo de sus carreras. En el caso de Herbert, la gran oportunidad para darse a conocer. Mahut, por su parte, está ante la que quizá sea la última opción de ganar un Grand Slam en su carrera deportiva. Intentarán hacerse con el partido sirviendo al nivel al que lo han estado haciendo y acercándose a la cinta en cuanto tenga la oportunidad. En la retaguardia les esperan los villanos, los italianos. ‘Bad boys’ y maestros en la retaguardia. Poco ortodoxos para la modalidad. Su nivel al resto será clave para medir sus opciones. No son favoritos, pero los villanos siempre tienen gran protagonismo en las grandes historias, aunque acaben perdiendo. ¿Quién escribirá la historia en esta ocasión. ¿Héroes o villanos?

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